Over the hedge
El hijo y la ex-esposa del difunto italiano se mudaron a la casa que estuvo completamente vacía una semana entera. Luego de especular sobre el destino de la casa de junto, nos enteramos por la hermana, que le correspondía a su sobrino. Así que llevan días metiendo cosas a su nueva casa. Traen un perro que se la pasa ladrando en las madrugadas, justo cuando mi entorno comienza a llenarse de silencio y yo: de inspiración, entonces me hace pegar brincos del susto (sí, así tengo la conciencia) y hago berrenchín porque lo único que necesito para escuchar claramente mis desordenados pensamientos es s.i.l.e.n.c.i.o., puro y exquisito silencio acompañado del canto de los grillos que comparten conmigo el cuarto de techo alto, y bueno, por momentos el refrigerador viejo me canta, pero a eso ya estoy acostumbrada. No entiendo por qué demonios ladra tanto, ni siquiera hay luna llena. Por los ladridos del perro me imaginaba un espécimen grande, un labrador, pastor alemán tal vez, pero el otro día cuando salía, vi que estaba asomado por una ventana del primer piso y pude ver que es un [pinche] perro pequeño, de esos que se la pasan ladrando porque se sienten muy ruditos, pero si les haces ¡buh! se van corriendo, eso venía pensando y al pasar junto a él, le hice ¡buh! y tal como lo especulé, se metió rápidamente con la cola entre las patas. Así que la casa de junto se va llenando de cosas y de ruidos nuevos, dos humanos y un canino, los tres igual de escandalosos… La mujer se la pasa gritándole a su hijo, Lalo, que dónde quedó esto, que cómo se abre esa puerta, él se la pasa respondiéndole malmodiento, ash que no lo empacaste tú, pues con fuerza… El otro día salí a sacar la basura y estaban en la puerta, la mamá es una mamá equis, pero el puber se me figuró a Goofy pero en su versión ítalomexicana… Me atrevo a decir que a mi gusto, tienen pésimo gusto musical, no mencionaré nombres para que nadie se ofenda, pues cada quién sus gustos, pero es que hay tantos lapsus; parece que madre e hijo se alternan el ruido, digo, el disco, pero el que más ha repetido el adolescente ha sido uno de Bob Marley, debo confesar que un disco de reggae una vez está bien, pero cuatro veces seguidas es delito federal, además dio la casualidad que empezó a oler a mariguana, qué cliché, no? (Ahora que lo pienso, ¿no habrá sido la mamá? ô_ö) Reconocí que la madre compra discos piratas, de esos que traen un remix con todos los principios las canciones del disco, jo, la primera vez me dio nostalgia del metro; cuando escucho la probadita musical y me doy cuenta de que es algo tan insoportable para mí, radicalmente abandono mi casa, y es que por más fuerte que ponga yo mi música, (además de quedarme más sorda de lo que estoy) mis gustos se mezclan muy ridículamente con aquello. [Tengo cuatro años y algo aquí, no sabía que mi patio y la casa contigua estaban tan sonoramente conectados, tal vez sea algo de la construcción, cuando toda la cuadra era una sola casa, mi casa era la caballeriza y la otra la cocina, entonces los arquitectos hicieron que la acústica de la cocina se reflejara en mi lado para que cuando fuera hora de comer los de este lado escucharan ¿¡!?] Seguro ellos piensan que mi gusto musical es pésimo, peor aún, pésimamente ecléctico. [Tal vez sólo sea una señal, ¿terminar rápido o abandonarlo todo? Mudarme: lugar nuevo, ruidos nuevos, caras nuevas, silencios nuevos.]
Extraño tanto el silencio del italiano…
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