Freitag

Camino otra vez por esta calle, donde me gusta leer en medio de los camellones, con la sombra de los árboles y las voces de los niños que juegan, de los viejos que pasean y recuerdan, de las mujeres de faldas largas y miradas ajenas; mis pasos son firmes, se apoderan de mis piernas, será imposible detenerse, sólo hasta llegar a donde termina la calle. En mi mente no dejo de repetir la canción que escuché en el café y tanto me gusta, Tout doux, tout doux, tout doucement, tout doux, tout doux, tout doucement, comme ça la vie c'est épatant... Recuerdo lo que G me dijo alguna vez: parece que en estas calles se suda más, creo que tiene razón, ni siquiera está haciendo tanto calor. Entro a un monstruo con aire acondicionado, ahí me da frío. Tout doux, tout doux, tout doucement, tout doux, tout doux, tout doucement, comme ça la vie je la comprends... Debo encontrar un regalo lindo, un monito estará bien, un pavoreal de colores, ya está, de regreso, al sentido contrario, tal vez alcance a entrar a la función de las 2.10. N'allez jamais trop vite vous avez tout le temps, attention à la dynamite, prenez garde aux volcans à ces jeunes énervés, qui ne savent pas aller... Regreso por la banqueta contraria y ahí está el taquero que siempre que paso dice que me ama, tal vez se lo diga a todas las que pasan por ahí, cómo puede acordarse de mí si hace mucho no venía por aquí, lo cierto es que no puedo evitar que me dé tanta risa interna, lo dice tan convencido, con tanta pasión -como nadie- que un día de estos, uno de esos días en los que pasan cosas que no se explican, terminaré creyéndole. Tout doux, tout doux, tout doucement, tout doux, tout doux, tout doucement, comme ça en flânant gentiment... Llego justo a tiempo para entrar, el mismo joven de siempre está en la taquilla y se tarda valiosos minutos en darme 15 pesos en monedas de 1, acaso lo hace porque no soy copetuda y sabe que no voy a decirle de lo que se va a morir o algo parecido?, da igual, entro a la sala y las cortinas comienzan a abrirse, son apenas los cortos. Es mi cine favorito, está vacío, la película para mí solita, como me gusta, nadie hablará y lo disfrutaré más. Se vuelve a cerrar la cortina, está por comenzar, llegan dos hombres que tienen cara de haberse ido de pinta, tal vez es su hora de comer, al mismo tiempo, justo detrás de mí, una viejita que huele a talco se apoya en el respaldo de mi asiento para acomodarse, me jala el cabello sin darse cuenta, bueno al menos es sólo una, pienso, comienza la película, mis espectativas son altísimas deberá superar al Laberinto del Fauno, ya que le ganó, a ver qué tal. Me gusta cómo suena el título Das Leben Der Anderen, tiene muchas e's, en español el título es prometedor, La vida de los otros, la reseña que leí no me dijo nada, llegan dos señoras más, se sientan junto a la primera viejita, esta comienza a decirles todo lo que ha transcurrido en 5 minutos, a detalle, no deja escuchar lo poco que dicen, bueno, no entiendo el alemán, pero aún así es molesto, además de los detalles agrega sus conjeturas y observaciones, empieza con un desgraciado pero muy guapo eso sí, blablablablá, los dos hombres se me adelantan y las callan, las viejitas copetudas se molestan y cuchichean no sé qué cosas, sólo escucho el barullo, estoy a punto de cambiarme de lugar, pero no quiero, siempre me siento ahí, ahí me gusta, ya estoy cómoda, espero que sólo sea al principio, transcurre y no dejo de pensar en el Laberinto del Fauno, a esas alturas ya debería de haber algo emocionante, no pasa nada... pero cuando me doy cuenta, ya dejé de pensar en el Laberinto, me valen las viejitas, no quiero moverme estoy tensa y embobada, el trío de amigas sigue acotando comentarios y explicando lo que pasa en la pantalla, qué manía esa de hablar de lo que se está viendo, no es complicada, no hay saltos en el tiempo, sólo hay 3 personajes principales, no hay nada qué explicar ni conjeturar, no deben adelantarse, pero ya comienzan a especular el final, que si esto va a pasar que si no, que si blá, y apenas va una hora. Dejan de especular pero verdean alegremente a los dos actores, no se cansan de decir qué guapos, qué guapos, aaaay qué guapo, aaaaah está guapísimo, sí eh, guapísimo, tan guapo ese, no? -¡Carajo! ese es un gran momento en la película y ellas pensando en que nunca más tendrán un joven bien parecido-... Se acaba la película y yo encantada, conmovida, muy emocionada, las viejitas no terminan por entenderlo del todo, la primera sigue lamentándose del guapo que no volvió a salir, me veo tentada a voltear y decirle que fue el mismo de toda la película, que todo el tiempo estuvo ahí, sólo que sin uniforme, con ropa de civil. Sin duda merecía ganar todo lo que ha ganado, es distinta al Laberinto, son igualmente excelentes, quiero volverla a ver, pero sin viejitas...

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