-El hombre no está compuesto de agua, como suele decirse, sino de sed -contaba el hombrecito desde la penumbra-, pero en la vida existen otras energías importantes como miedo, calor, hambre, dolor, etcétera. Ellas forman algo parecido a una lengua olvidada. Los recuerdos de los difuntos no consisten en la memoria de las cosas materiales, porque ellos ya no tienen ni idea de lo que eso podría ser, sino que se transforman precisamente en la memoria de las "energías" que los han impulsado a lo largo de sus vidas. Ahí está ese enlace entre los vivos y los muertos. Es el componente inmaterial común que los dos comparten y, por eso mismo, ahí se pueden tocar los dos mundos -éste y el del más allá-. Entonces, anote en un pedazo de papel todas sus energías conforme las vaya recordando y sin cambiar el orden, márquelas con las letras del alfabeto, de la A a la Z. No olvide el amor, el odio, la alegría, la tristeza, los aromas y el hedor. Serán de importancia para usted en el futuro procedimiento...
Milorad Pavić
Cuaderno azul del Inspector superior Eugen Stross
de Pieza única

Comentarios
Ah, y recuerde que yo nunca he existido. Que tan sólo soy una invención de su cabecita loca.
Es más, estoy casi seguro que es usted misma la que se inventa que le escribe un anónimo. En fin.
Jo, sí, soy insoportable, pero no podía dejar de presumir que el nuevo de Pavic es la-onda.
ya sé, no eres, no has existido, no serás, no fuiste...´pero qué bueno que pasas por aquí.
doña ruda:
no entendí. saludos.