Todo sucede en el 1910
Pues, nada, un jueves: ceniza cayendo desde temprano, chiquero de libros, encierro, claustrofobia, reseña incompleta, resaca memorística de dos semanas atrás, pachanga en latín, chocolates, intercambio, ¡pus ora!, buenos momentos, fin de una clase... Luego, Din propuso ir con Reny, Quiquis, la dañada y Pablo al tan visitado lugar en el andador de Psicología, para combeber un poco, según decía se le antojaba una cerveza. Como ellos se quedarían en el COLLHI un rato más -ya saben qué responsables son esos muchachos-, pues nos fuimos a mi casa a matar un dulce recuerdo que habíamos estado prolongando desde la última visita a Cuévano, esto es, agosto, si no mal recuerdo. Ahí estuvimos hablando de un tal Bambino y de un poeta -cuyo nombre no mencionaré, por su seguridad- que si esto, que si lo otro... Llegó nuestro momento de partir hacia el mencionado recinto. Nadie estaba, así que volvimos al Edificio Sor Juana, ahí estaban ya por salir, sedientos y ansiosos... Unos pasos más y estábamos en el 1910...
Echamos el chisme muy agusto, que si Nico esto, que si Ramírez lo otro, que si odiamos a cierto maestro castrante, blablablá... Todo comenzó a ponerse mejor cuando Quiquis nos reveló algo que probablemente sea de las cosas que más me impresionaron en la semana, el asunto de la boda y los amores lejanos, prohibidos e imposibles... Una cosa nos llevó a la otra, contamos historias conocidas, reímos al recordar los cuadernos rayados, los amores inciertos, los fulanos que se pronuncie como se pronuncie su nombre, son los mismos %$&$(/&% a fin de cuentas. (yo misma me sorprendo de mi pudor lingüístico). Y nada, por algo salió al tema de los blogs, ¿por qué fue? Bueno, ahorita me acuerdo, el punto es que el estimadísimo e ilustrísimo señor don Alberto Espejel y sus comentarios salieron al tema... Reny, Din et moi, acordamos que era tan agradable leer sus comentarios, que nos hace sentir leídos, aunque escribamos -por lo menos en mi caso- sandez y media, y bueno, por eso prometimos que nuestro siguiente post iba a ser dedicado a M. Espejel. ah! ya me acordé porqué salió al tema lo de los blogs, por la canción del buki y rompemadres -a quien sugerí ignorar- y después nos enteramos de que hay ESPÍAS, sí, no estamos solos, nos vigilan y monitorean, tal vez para medir nuestro grado de peligrosidad -no sé si cultural, terrorista, o qué-. Ja, sí, así es, no sabemos dónde empezó la cadenita, pero yo empecé a traumarme y a ponerme un poco paranóica, me pareció indignante -es mi actitud no.1 del mes: INDIGNACIÓN-. Pero eso ahora no importa ahora... En fin, el objetivo del post es agradecer y mostrar aprecio virtual por el buen AE.
Dejo esto por la paz porque ya fue demasiado blablablá, y debo ir a escribir líneas que completen mi paupérrima reseña poética...

Comentarios
(llevo 2, me falta el de deeni pero no ha escrito su post de Alberto Espejel)