y la ganadora es la pelotita 12

Finalmente todos los malviajes terminaron y he llegado al punto en el que felizmente digo: no era para tanto. Así, rápido, sin demasiados planteamientos me replanteo muchas cosas para no volver a perder ‘la onda’, para que no se me olvide cómo es todo en realidad y que de lo que se trata es de pasársela bien, hedonismo, percibir vitalmente y nada más... Necesito un remedio para no complicarme tanto, igual especulo y especulo para que las cosas por fin no sucedan, para eso he tenido 104090843 ejemplos éste último mes. En definitiva la frase del mes será: ¿y ahora? ¿Por qué vienes tan existencialista? Yo no venía preparado para eso. Me disculpo por las molestias que todo ocasionó, sin embargo creo que debí llegar a ese punto para poder decir después de tanto, abiertamente, lo que sentía, tal vez era eso, sólo necesitaba dejar de contener palabras, no obstante me quedé con un verbo reflexivo conjugado en presente en primera persona del singular, pero ya habrá un momento, además es tácito, sé que se sabe. A pesar de la liberación verbal sigo despertando todos los días sin excepción entre las 4:20 y 4:35 de la madrugada, no me explico por qué, me gustaría pensar que alguien a esas horas, en otra ciudad, en la misma, o del otro lado del mundo se está acordando de mí de alguna manera, nunca lo sabré, me pregunto cuándo dejarán de pensar en mí a esas horas y podré soñar sin interrupciones; aunque el otro día estuvo bien que despertara porque me pude acordar de un sueño loquísimo en el que iba al cine a Sarajevo, partíamos desde Alemania en un coche viejo y que corría muy rápido, mi amigo, el conductor, esquivaba baches en la carretera de doble sentido y rebasaba a grandes camiones sin precaución alguna, yo a pesar de traer el cinturón de seguridad me zafaba y me golpeaba por todo el coche, él sólo se reía de mí a carcajadas, a mí también me daba risa, como siempre pasa estando con él la música de fondo era muy acertada, cuando llegábamos al centro comercial en Sarajevo me sorprendía porque era un Cinépolis, entonces le preguntaba: ¡cómo! ¡hay cinépolis en Sarajevo!, y él sólo me hacía una cara como diciendo: claro, mensa. Él dominaba la lengua extraña que hablan en Sarajevo (croata ¿?), me daba cuenta de eso cuando se peleaba con un señor del estacionamiento que no nos dejaba bajar del coche porque nos habíamos estacionado en un lugar que era para camiones y no para autos, luego llegaban más fulanitos que gritaban cosas extrañas e inextricables para mí. Y luego sigue el sueño todavía más raro, pero ya no lo voy a contar, sólo se lo conté a él, nos dio risa y dijo que parecía muy Peter Greenaway, yo no pude estar más de acuerdo… Sarajevo en mis sueños es muy gris, aunque en el coche había muchos colores… Y nada, el caso es que necesito dormir varias horas seguidas...

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