buscando...

Cuando estábamos caminando para el centro-centro, en una calle se asomó un edificio que nunca había visto y me llamó mucho la atención, nos dirigimos hacia allá y llegamos a un jardín -cuyo nombre he olvidado- donde estaban muchos señores dormidos... Por ahí encontramos varios cafés caóticos que desprendían deliciosos aromas y a los que un día, con más tiempo o más días, seguro, regresaremos para probarlos... Seguimos hablando de Bolaño, y se nos siguió apareciendo...

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