maladroite

Creo que nunca nunca me había olvidado de algo tan importante, eso me pasa por hacer siempre la maleta y estar en internet al mismo tiempo, nada me costaba guardarlo todo desde el principio. Antes de partir de Querétaro ya sabía que el cable de Rita, mi lap, estaba en la sala de casa de mi madre recriminándome en silencio que lo había abandonado; me di cuenta porque no me dejaron subir el maletín donde siempre traigo a Rita y sus aditamentos, un maletero muy grosero me dijo que sobre su cadáver subiría con ese maletín (-el que siempre subo, el que siempre me acompaña- "sobre su cadáver" un exagerativo de telenovela o película, quién dice eso en la vida real ¡¡!!¿?), me quejé, le dije que estaba mal que de cuándo a acá no me dejaban, le hice caras, estuve a punto de llamar a alguien superior, y el cínico maletero me dijo que si quería sacara toodas mis cosas y me las llevara en la mano, pero que la bolsa negra no subía... Lo bueno es que traía una mochilita donde Rita cupo casi perfectamente, mi cartera, discos, libros y demás chunches indispensables para que pase rápido el camino, ahí fue cuando sin tener que buscar me acordé que no había metido el cable... Si no ocupo la tarjeta de red inalàmbrica tengo tres horas y media de pila, si la ocupo tengo dos y media, así que debo distribuir muy bien esa energía en lo que se resuelve lo del cable... Justo cuando dejé todo lo pendiente para Puebla: mandar fotos, postear un par de divagaciones que están en borrador, responderle a J un mail larguísimo que le debo, y más cosas que acompañan a mi vicio; tendré que estar viniendo a este ciber, simplemente a revisar (por ejemplo ahora acabo de llegar y sólo por inercia) mi correo, los posts los dejaré para luego o para nunca (pues probablemente caduquen pronto, es decir, no tendrán mucho chiste -si es que alguna vez llegan a tenerlo- en unos días). Sin esperar nada, me encontré con dos sorpresitas cibernéticas que me hicieron olvidarme del cristinano, de lo pesado de las maletas y del desorden que tengo que medio organizar; una me hizo reir mucho, la otra me hizo cosquillas, no hablarè de ninguna de las dos... Por lo pronto, me voy a comer tacos árabes...

Comentarios

Renato dijo…
Bienvenida!

Espero que tengas oportunidad de leer mi columna de La Fuerza del Pueblo, en la que precisamente hablo de cómo las personas hablan como en las telenovelas o como Javier Alatorre.

Qué bien que lo notaste, qué malo por el cable, qué bueno por el vicio.
Anónimo dijo…
Qué bueno es saber que ya andas por Pue, así es más fácil salir a tomar un cafecín y platicar y platicar, a ver si uno de estos fines de semana nos vemos.
Saludos.
G Velázquez dijo…
R:
Pues pásame un ejemplar de la Fuerza, o dile al Pikochas que pase a repartirlos a mi calle y deje uno en mi casa =)

Yan:
Sì sí, hay que ir a tomar cafecito y platicar y platicar... Tù di cuándo vienes y tienes tiempo...

Saludotes afectusos para los dos

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