Mi regreso no tuvo demasiadas novedades, una amenaza de bomba a dos casas que hizo que cerraran la calle y llegaran todo tipo de uniformados, en la casa de los italianos ahora hay una tienda/perfumería que satura la banqueta con todo tipo de aromas intensos, la muerte de mi viejo refrigerador [me pregunto quién me cantará ahora por las noches] que no tardaron en reemplazar con uno pequeño en el que el congelador es mini [ya no podré comer helado a las 3 de la madrugada =°| ], y la que más me enterneció [sí, más que la muerte de mi refri] fue la desaparición del mudito. Desde el 15 de diciembre anda perdido, según dijeron unos supuestos compañeros de trabajo que hace unos días vinieron a buscarlo, la última vez que lo vieron se sentía mal, quedaron en acompañarlo al doctor regresando de comer, pero nunca regresó de comer, estaban preocupados porque no lo encontraron en ningún hospital público, se negaban a buscar en la morgue. Mi casera dice que según los cálculos de su papá, el mudito llevaba algo así como 40 años en la casa, viviendo en ese cuarto debajo de la escalera, sin luz, ni baño, mucho menos agua. El mudito siempre regaba las plantas por la mañana y barría las escaleras. Me lo encontraba más seguido por las mañanas cuando iba a mi clase de francés, cuando me veía dejaba la escoba y me hacía un gesto con la mano. Últimamente lo veía más por las noches, cuando él regresaba y buscaba alguna luz para encontrar la llave indicada, me hacía señas y sonreía; yo pocas veces le entendía, pero a todo le decía que sí y él se quedaba tranquilo y se perdía en la oscuridad del primer patio. A veces creo que intentaba decirme que me cuidara, llevaba su mano a los ojos como para decirme que me fijara, tardé en entenderlo. Una vez hace mucho, nos quedamos atrapados porque la cerradura se trabó, yo iba a clase de francés, con prisa, muriéndome de frío y con el cabello mojado, él estaba desesperado porque no se podía abrir la puerta, mi casera no estaba y era muy temprano para que el restaurante estuviera abierto, desesperadamente hicimos de todo, hasta que yo le di una patada a la puerta y parte de la cerradura salió volando, primero nos dio risa y luego él se asustó, yo intenté decirle que no se preocupara, que yo hablaría con la casera, los dos nos fuimos corriendo pues habíamos perdido media hora intentando salir… Nunca supimos su nombre ni cómo llegó a la casa, menos su edad, además de siempre traer una mirada triste, llevaba todo el tiempo una gorra, solía cambiar de modelo de vez en vez, bajo la gorra se asomaban algunas canas, pelo corto. No sabía escribir, ni leer, mi casera cuando llegó hace más de 10 años lo intentó pero dice que nunca pudo hacer nada para que aprendiera. Siempre quise saber qué guardaba en su cuarto, cómo estaba distribuido todo y de qué tamaño era [desde afuera parece muy pequeño], pero nunca llegué a ver nada cuando pasé y estaba abierto, sólo se percibía humedad, olor a viejo. Una vez pensé que estaba muerto en su cuarto, era invierno y yo salí a la escuela muy temprano, su puerta estaba emparejada, regresé a media mañana por algo que olvidé y la puerta seguía así, entonces decidí que si en la tarde que regresara seguía así entraría a ver si estaba bien, como me lo temí la puerta seguía así cuando regresé, justo cuando me iba acercando a empujar la puerta, salió el mudito, con cara de gripa molesta, me dijo que estaba más o menos y que saldría a comer, procuré decirle que me tocara si necesitaba algo, sólo movió mucho la cabeza diciendo que sí, al día siguiente ya estaba normal. Llegué a verlo varias veces por la 5 de mayo, con una coca cola en la mano y cartones en la otra, creemos que a eso se dedicaba, a recolectar y vender cartones. Mi vecinita dice que ella lo vio muchas veces con una torta de salchicha, divagamos que era su comida favorita. Ayer mientras platicábamos, nos medio inventamos su historia, pero no llegamos a nada porque hay tantas perspectivas desde dónde abordar su ficción. No quiero pensar que está muerto, no sé qué sería peor, que estuviera en un hospital inconsciente o muy enfermo, o que su cuerpo estuviera abandonado en un recóndito lugar [Sospecho que Paul Auster haría una muy buena novela al respecto]. Nunca le tomé una foto, ahora me arrepiento, aunque creo que hubiera sido extraño, no sé cómo habría reaccionado, si se hubiera dejado. No nos es tan necesaria la foto, nos acordamos perfecto cuando cerramos los ojos... Lo mejor será que siga pensando que sólo está desaparecido...

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