Debo a mi madre el conocimiento de una agudeza de Gracián a la que he tratado de atenerme desde que era yo muy chico: dividir la vida en tres etapas; la primera para hablar con los muertos -a leer-; la segunda para hablar con los vivos -viajar, amar, conversar, escribir-; la tercera para hablar con uno mismo...
Salvador Elizondo, Autobiografía precoz

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