¬

Soñé que me escribías. Lo enviabas desde una cuenta desconocida bajo un seudónimo que alguna vez utilizaste. No eran muchas líneas. Decías que iba a ser la última vez. No recuerdo más. Desperté con tu ficción en mente, tal vez porque anoche terminé la novela de Roth y pensé mucho en cuánto te gustaría, en quién te identificarías (Gabe, Libby, Paul, Marta, Jeff...); luego, en automático me preparé un expresso y algo para acompañarlo, me pregunté si tú habrías desayunado ya, y demás divagues ociosos... Me senté a tomar el café y a leer una revista donde hablan de un poeta que conocí por ti, que te gusta, que siempre que leo su nombre pienso que es poco común y me imagino cómo hubiera sido conocerlo; en la misma revista publicaron textos inéditos de Bolaño, eso me hizo acordarme que hace mucho no vamos al "café Quito", en realidad no fuimos muchas veces, pero lo pienso como algo repetitivo, como si cada lunes o miércoles o viernes hubieramos ido cada semana durante meses... Un día de estos habrá que ir a desayunar molletes y café con leche...

Comentarios

Anónimo dijo…
Ese fue un mal sueño, sin duda.
Por cierto, ese café lo tengo bastante abandonado. Me gusta mucho más el café G, como tu nombre. Habrá que recuperar ese espacio y otros tantos, aunque siempre es bueno descubrir lugares nuevos.
G Velázquez dijo…
Sí, mal sueño...
Recuerdo que hablabas del café G, era donde también molían, no? Nunca fuimos ahí... También deberíamos regresar a tomar café en medio de libros, a cambiarlos y comprarlos...

Muitos beijos...

Entradas populares