bizarre journey
La única certeza que tenía del recorrido era que sería con muy buena música de fondo... El camino era desconocido para mí, así que me dejé llevar. La primera parte del trayecto nos perdimos porque no había señalamientos, M y Ó, como buenos hombres, suponían que domarían el camino sólo teniendo ideas, llevaban un papelito con letras verdes que indicaban los nombres de los lugares por los que debíamos pasar PUEBLA-SAN.MARTÍN-CD.SAHAGÚN-Y.YA.NO.ME.ACUERDO.CUÁNTOS.MÁS-QUERÉTARO... cuando no había más opción me hicieron caso y preguntaron, un señor que estaba como drogado dio instrucciones que parecían razonables, sin embargo al avanzar no sabíamos si los 4 puentes que teníamos que pasar eran peatonales o no, o si debíamos contar el que estaba justo arriba del lugar en el que le preguntamos, jamás encontramos la Y que aseguró encontraríamos a pocos kilómetros -esa i griega fue gran elemento para achispar algunos momentos después-; el caso es que luego de estar rodeados de un gran paisaje y no saber bien para dónde terminamos llegando al punto en el que ellos sabían por donde... Fue un camino curioso, casi sin conversación y que disfruté -inexpresivamente- demasiado, el soundtrack de las primeras tres horas, que rebotaba por todas partes, me mantuvo tímidamente sonriente y hacía que me acordara de cosas, pensara en otras que me provocaban cerrar los ojos o desviar la mirada para perderla en el camino y aguantar la risa floja. No pude tomar muchas fotos, íbamos muy rápido y no había mucho tiempo para detenerse, M en cierto momento hizo algunos movimientos que me hicieron recordar el sueño en el que fui con él a Sarajevo... Hidalgo, como siempre he pensado, es preciosamente verde, algún día debo detenerme a conocer y no sólo recorrerlo... En las fotos se verá a un pobre secuestrado que seguro se estaba asando y que estuvimos siguiendo un buen tramo... Buena opción para no atravesar el DF...

Comentarios
Sí, fue un buen viaje, saludos!