.N.L.U.A.C.C.L.U.
Llegué en 5 minutos como me dijiste, tardé otros 5 en cruzar el viaducto, éramos tantas personas que parecía que íbamos a una manifestación... Vi a lo lejos mi vieja mejor amiga de la secundaria esperándome en la fuente, quizás como la imaginaba hace años que sería ahora, tal vez ella no pensó lo mismo, le sorprendieron mis lentes, no estaba enterada de que cada vez estoy más ciega... Y nada extraordinario, caminamos una cuadra atrás de la plaza y ahí estaba su casa, no dejé de notar lo cerca que vive del lugar perdido con piso laminado al que nos gusta ir, preparamos la comida y hablamos de todos y de todo, menos de nosotras, su novio estuvo ahí todo el tiempo y no se podía decir gran cosa, no se podía hablar de él, ni cuestionar ni especular, sin embargo la pasamos muy bien, hablando, recordando, riendo, pasó tan rápido todo que se le hizo tarde para ir a trabajar, la acompañé en taxi hasta su trabajo en el trayecto sentí que regresó la vieja amiga tan radicalmente opuesta a mí con la que siempre me entendí tan bien, entonces pensé y pensé, recordé y recordé, al dejarla no tenía idea de qué haría después, apenas eran las 3 y yo sentía que había sido un día largo y que había hecho muchas cosas. En realidad no fue mucho, pero ya ves la cara que tenía y todo el café que tomé y que no me hizo nada para reanimarme. En automático comencé a caminar hacia rumbo conocido, llegué hasta Insurgentes y había demasiada gente en las calles, en el metrobus, en los taxis, en los cafés, demasiado ruido, entonces tomé alguna callecita alterna que extrañamente estaba despejada y tranquila, incluso silenciosa, y comencé a caminar con paso firme, no sabía muy bien cómo llegaría a donde quería pero decidí que el instinto me guiaría, alguna vez hemos estado por ahí o por lo menos cerca, además daba igual perderme, no había prisa ni nada después... Mientras caminaba saqué el libro con la dedicatoria fervorosa y comencé a releerlo, a reconocerlo, desde la primera vez que lo leí tuve ganas de releerlo muchas veces después, así que estaba ansiosa de mirarlo y tenerlo sólo para mí, volví a emocionarme, recordé momentos que no viví, que no existieron -como tú-, el ritmo de mis pasos estaba en mis ojos, cuando terminé la primera lectura estaba a unos pasos del parque España fue cuando descubrí cuánto calor tenía -en todos los sentidos-, lo rápido que se me había hecho el trayecto y que ni siquiera me había fijado en las calles por las que llegué hasta ahí. Al pasar por el parque recordé las flores y mi reacción, creo que me pasó igual con el libro, al momento me encantó el detalle pero la emoción de sonrisa incontenible me llegó después. Y así sigue siendo en momentos, sigo sonriendo. Llegué a mi destino y en el soporoso tráfico volví a leer mi poemario favorito del momento en desorden, un poema del final y luego de en medio y al final uno del principio. Valió mucho la pena la espera... Todavía me debes otro libro, sí me quedé más días pero iba a ser complicado así que más te vale que me lo guardes. También sé que yo te debo uno, ahora es casi seguro que la próxima vez que te vea estará en tus manos...
No jurábamos por nada más que arrancarnos la maleza de una vez...

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