Raymond Carver is all around

Luego de perderme un rato, pues salí por el lado contrario del que debía (me traicionó el inconsciente), llegué al café muy temprano, pedí algo de comer y beber, encontré el veintiúnico lugar libre y me senté a leer a Carver, mordida, sorbo, lectura, mordida, lectura, mordida, mordida, sorbo, lectura... estaba dentro de los relatos, riéndome por dentro y pasando las páginas ávidamente, cuando la mujer que estaba junto a mí se fue dejando su mesa llena de migajas, rápidamente un señor bigotón (que después fue bautizado como el Freddie Mercury machín, pues se parecía mucho al artista, pero era muy varonil y estaba de buen ver) y una mujer vestida de rojo (también guapa) se sentaron ahí... Yo seguía concentrada en la lectura, pero llegó un momento en el que ellos comenzaron a hablar muy fuerte, parecía que estaban poniéndose al día, ella algo le contaba de lo enferma que estaba su suegra y luego él comenzó a contarle que su mamá antes estaba así de achacosa pero que se consiguió un amigo con el que iba al cine y le había curado todos sus males... La verdad es que su plática me pareció de lo más aburrida y me esforcé por seguir leyendo, pero hablaban y hablaban, y yo esperaba y esperaba, me preguntaba qué tanto se daban cuenta de lo inevitable que era para mí escuchar su conversación pues estaban a diez dedos de distancia. Conseguí adentrarme de nuevo al libro cuando de pronto estornudé, amablemente les dije gracias y nos miramos. Ellos seguían hablando, ahora de sus hijos y de los videojuegos que tenían, él se quejaba de lo histérica que era su mujer y ella le preguntaba para qué sus hijos tenían un Xbox, un Wii y el nuevo PS (tardé varios minutos en captar qué era PS)... También hablaron del ratón de los dientes, me enteré de que los hijos de esos señores les tocan ratones millonarios, porque les dejan mínimo 250 pesos, en ese momento quise voltear a verlos y decirles: ¡QUÉ, mínimo! ¿cuánto es lo máximo?, pero de inmediato solitos respondieron mi pregunta: máximo 400, dependiendo de cuánto cambio traigan los ratones esa noche; yo estuve a punto de contarles que a mí, a lo mucho, me dejaban 20 pesos que me emocionaban tanto, que mi ratón se llamaba Sebastián y sabía escribir pues respondía los interrogatorios escritos que le dejaba junto a mis piezas dentales; que si la natación, que si Santa Claus, que si les dan domingo, que si están consentidos, que si la escuela es bilingüe, blablablá... luego de esto me fue imposible regresar al libro, el blablablá estaba en mi oído derecho no podía cerrarlo, así que comencé a hacer como que leía pero en realidad sólo pasaba los ojos por los renglones y escuchaba atentamente cada una de sus palabras, fue cuando me percaté de que en realidad eran un desconocidos el uno para el otro, hablaban con cierta confianza y conocimiento del otro, pero con reserva, ella le preguntaba si pensaba que ella tenía mal carácter, que qué parecía, blá; conforme avanzaban en la plática ella se ponía un poco nerviosa y él iba adoptando más la actitud de galán, ante lo que ella respondía con una actitud 'medio relajada' onda: claaro que eres hombre pero podemos ser sólo amigos... Mi divague llegó a la conclusión de que se habían conocido por internet (dónde más, es lo de hoy) y que después de mucho chatear y convencerse de que el otro no era un psicópata degenerado decidieron salir a tomar café, él se salió de la oficina y le encomendó a quién sabe quién recoger a sus hijos en la escuela, y ella le dejó la orden al chofer de recoger a los niños y llevarlos a casa de su madre... En eso yo dejé de esperar y de escuchar esa conversación, puse toda mi atención en la propia, luego en la primera oportunidad que hubo nos cambiamos de lugar porque a mi interlocutor no le gusta estar tan cerca de otra conversación. Después de mucho tiempo vimos salir a los dos, hacia la misma dirección. Yo me quedé con la duda de qué habría pasado después... también pensé que lo que había pasado en cierta forma era muy Carver, los tres (o cuatro, por qué no) podríamos haber sido personajes de un cuento narrado magistralmente, me gustaría saber qué le habría puesto Carver como final...

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