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Traje desde Puebla lo que me quedaba de Oma, me duró pocos días, así que fui a buscar más al super. No encontré la caja dorada, así que eché al carrito un Finca Santa Veracruz... [ me acuerdo que ese café lo probé por primera vez contigo, expresso, doble creo, fue un sábado por la tarde, regresábamos de caminar y comprar chicles y chocolates en el Sanborns, en el lugar estaban unos músicos, o algo así, eran muchos, hablaban muy fuerte, habían dos mujeres apuradas haciendo el café para ellos, ninguna de las dos fue a atendernos, esperamos un rato, nos mirábamos mucho, hablábamos poco, tú sugeriste que nos fuéramos pero yo fui a pedir los cafés, la manera en la que habíamos estado deshebrando el día, los minutos, los pasos, ameritaba un café más, el último de ese día, propicio preámbulo de las siguientes horas de la tarde/noche, más noche que tarde {... jazz ... ruidos ... tinto ... voces ... Owen ... fotos ... Apollinaire ... saudade ... silencios ... voces ... ruidos ... ojos ... jazz ... sueños ... noches ...} ] ...ya me iba de ese pasillo cuando de repente frente a mis ojos estaba una bolsa dorada, EXPORT LINE Coffee Beans Oma, todo el tiempo estuvo frente a mí pero no la vi porque yo buscaba una caja; así que compré ambos, el molido para mi estancia queretana y los granos para cuando regrese a la angelópolis. Imagínate a qué sabrá un Oma preparado con granos recién molidos. En la casa vieja encontré unas tazas para expresso muy monas, eran de mi padre, las he rescatado del abandono polvoso en el que estaban, me las llevaré a pasear. Te invito a tomar café en mi guarida caótica, claro no ahora, cuando regrese[s], lo más pronto posible. Te puedo preparar un expresso [doble o sencillo, corto o largo, cortado o no], o un moka, o uno de la casa (con helado de café), o café con leche, o americano [extra hot como te gusta], o todo lo anterior, con o sin canela, vainilla, nuez moscada o cacao, o como tú quieras, no hay límite. Tú dices cuándo, por qué, para qué, cómo y a qué hora. Si dices que sí prometo dejarte moler el café si quieres, además podrás echarle todos los sobrecitos de mascabada que quieras, al fin que tengo muchos...

Comentarios

Anónimo dijo…
Qué tiempos aquellos tan lejanos caminar salir saltar crujir de la casa fría a punto de incendiarse, el sacacorchos que no aparece bajar rápido a que el dueño del café lo abriera como las ostras de rayuela
te acuerdas
seguro que te acuerdas
guárdame un expreso
G Velázquez dijo…
Cómo no acordarse, todo está perfectamente guardado en la memoria, tal vez los tiempos sean lejanos pero esos recuerdos siempre están cerca; están tan latentes que si me pongo a pensarlo detenidamente podría nombrarlo todo cronológicamente, detalladamente...

El expresso te espera para cuando me digas.

Frías y buenas noches...

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