Busco algo que me saque este mareo...
El viernes amanecí con un agudo zuuuum en los oídos, dolor de garganta y cabeza, no obstante mi corazón seguía latiendo muy fuerte, agitado, me despertó la luz, había dormido pocas horas. Llegamos a Puebla a las 5 de la mañana, salimos de la TAPO a las 2.40, el concierto había terminado a las 12.30 o algo así, pero nos quedamos ahí observando cómo se vaciaba el lugar, cómo desmontaban puestos, cómo la música ligera seguía flotando en el aire. No se nos bajaba la euforia, la felicidad. Desde que comenzó, Álvarito y yo nos dimos cuenta de que hubiera sido un gran error no ir, hubiéramos perdido la oportunidad de vivir 'eso' que nos embriagó de placer polifónicamente volátil. No importó el frío que calaba hasta los huesos. Durante más de dos horas nos deleitamos con cada una de las canciones, tocaron las grandes y las favoritas, de una canción a otra, generalmente, en el Foro Sol se sentía un salto uniforme saturado de complacencia. Á no se cansaba de decirme que se escuchaba como si fuera un disco, yo le dije que era un disco eterno, que a ellos practicar sí los había hecho perfectos. Apreciamos el concierto desde distintas perspectivas, nos movimos mucho a lo largo de la pista, en frente de una pantalla, junto a la izquierda, luego a la derecha, en medio de la gente, el único lugar al que nunca llegamos fue hasta adelante donde estaba la separación de los boletos de 1500 y 600, nos lo propusimos un par de veces sin éxito, era imposible moverse una vez que se estaba dentro de la multitud, tampoco se podía brincar mucho, menos ver claramente, en ciertas partes sólo se escuchaba un poco la música y los gritos de la gente, terminamos alejándonos un poco y pudimos apreciarlo todo claramente, desde una panorámica interesante, por una parte las tres figuras pequeñas sobre el escenario, las reales, y junto una pantalla con las mismas figuras en grande; pequeños-grandes afortunado oxímoron visual. Se lucieron, estuvieron impecables, Zeta [que dice Á al principio estaba en shorts (¿?)] soberbio, Charly extraordinario, y Cerati [qué puedo decir de uno de mis 'para siempres'] sublime... Mientras más maduros, mejores músicos, más generosos, espléndidos. La lista de canciones en orden, cada letra en su momento preciso, tal vez me faltó Té para tres [pero esa Cerati se encargó de hacerla suya en su último tour] o El Rito [que también tocó, si no mal recuerdo, con el Canciones elegidas], pero en realidad luego de tantas canciones excelsas no se les puede pedir más, porque entregaron demasiado, lo justo, lo merecido, más de lo esperado... Palabras y acordes que provocaban nostalgia de todo tipo, del presente, del pasado, de lo incierto, del imaginario, de los que están y no, de los que fueron, de los que serán, de la ficción; sonidos que invitaban a tomar el teléfono y llamar, compartir con los que no estaban junto el momento efímero y cautivante. Soda Stereo representó casi todo lo que era, fue y será: total.

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