De escritores y personas [próximamente] diabéticas. Mientras me devoraba un panini -deliciosísimo- de 4 quesos, tomaba café frío, leía y miraba a la nada en el primer piso, me llamó la atención un tipo que estaba en la planta baja buscando en la barra, desesperado sobres de azúcar, ya tenía 4, pero quería más , así que buscaba y buscaba, tenía las manos temblorosas y un café humeante al lado; le dijo a uno de los empleados y algo le contestó que terminó echándole otros sobres de mascabada, yo estaba embobada viendo cuánta azúcar le ponía e imaginándome lo horrible que sabría su café -bueno, para mi gusto: cero azúcar-, también pensé si sería un escritor o buen lector, pues también traía unos libros en una bolsa del Pèndulo... En eso estaba cuando, de repente volteó para arriba y se me quedó viendo, yo seguía pensando en todo, tardé en reaccionar y volver la cabeza a mi lectura, todo esto porque pensé que lo conocía, lo había visto antes, no sé dónde, no sé si en foto, pero sí es un joven escritor, pero no sé cómo se llama, tal vez nunca lo sepa... Subió y se me quedó viendo, yo, avergonzada me tapé la cara con el libro. Minutos más tarde, volví la mirada hacia abajo y un señor con un té venti, buscaba también el azúcar normal, tampoco encontró y le echó ¡12 sobres de mascabada! ¡¡¡12!!! Esto provocó que el té se derramara y el señor hiciera un batidillo, otra vez embobada y atónita fui descubierta desde la planta baja...
Comentarios
El amigo imaginario
Saludos imaginario amigo..