Ya se terminó enero.
En mis sueños guajiros del año pasado, para estas fechas yo estaría haciendo mi examen profesional, o mejor aún titulada, jo.
El café que está frente a la catedral, es probablemente el mejor de todos los de esta cadena verde, pero me he preguntado siempre, por qué hay tantos viejitos hablando del aumento de la tortilla, del periodista que atacaron, de Calderón, de guaraguá... Por un momento me sentí en Morelia, aquella vez que fui por una semana y me la pasaba las mañanas en cafés rodeada de viejitos leyendo el periódico, fumando puros... Es como un déjà vu, en otra dimensión. (turururururururu)
Todos gritan y hay mucho ruido. No es como hace tres años cuando venía con Leo(u) a darle clases de español. O como hace dos cuando veníamos entre clases, todo tranquilo. Menos como hace uno (esa era buena compañía); Elsa y Fred acaban de sentarse en la mesa de enfrente, se ven más enamorados que en la película.
Por eso divago...

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