SUEÑOS

Sueño con una mesa y una silla Sueño que me doy vuelta en automóvil Sueño que estoy filmando una película Sueño con una bomba de bencina Sueño que soy un turista de lujo Sueño que estoy colgando de una cruz Sueño que estoy comiendo pejerreyes Sueño que voy atravesando un puente Sueño con un aviso luminoso Sueño con una dama de bigotes Sueño que voy bajando una escalera Sueño que le doy cuerda a una victrola Sueño que se me rompen los anteojos Sueño que estoy haciendo un ataúd Sueño con el sistema planetario Sueño con una hoja de afeitar Sueño que estoy luchando con un perro Sueño que estoy matando una serpiente Sueño con pajarillos voladores Sueño que voy arrastrando un cadáver Sueño que me condenan a la horca Sueño con el diluvio universal Sueño que soy una mata de cardo. Sueño también que se me cae el pelo.

Nicanor Parra
y yo, durante dos semanas consecutivas, sigo soñando casi con lo mismo, lo más chistoso es que al despertar me acuerdo perfecto de todo, hasta de las sensaciones...
¿Será que estoy hospitalizada oníricamente por obsesiva, por delirios, por ociosa?

Comentarios

Renato dijo…
Con qué andas soñando?
LSz. dijo…
Importa con qué se sueñe?
Tal vez, y sólo eso, lo que importa es soñar; lo añadido, lo delicioso, resulta ser: que se recuerda la sensación de haber soñado, se desabotona la blusa y la sonrisa de sandía acompaña el día.
G Velázquez dijo…
Con cosas imposibles, que a ratos me traen la sonrisa de sandía...

y sí, lo que importa es soñar, recordarlo y olvidarlo casi todo...
Anónimo dijo…
Si, tu sigue soñando...
y recuerda que a veces la realidad es aún más deliciosa que los sueños

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