Yo no regresé a Guanajuato a salir a buscar, o a buscar. A Gto regreso a encontrar, a que ése lugar me descubra un poco más, a ser más yo, o a encontrarLO, a que pase nada y algo, a caminar hasta la presa –en silencio y sólo mirando-, o reconocerme en la mirada de alguno que está pensando lo mismo que yo cuando nos burlamos de los intelectuales/literatos wanna be, o cuando nos cuestionamos el génesis de los Pitufos, y luego recitamos poemas de memoria, reímos, callamos, nos miramos… Da igual…
Ésta vez encontré y dejé un recuerdo en un balcón, bajo una luna llena, y sarcasmos en torno a la escena y el escenario; creo que mis nostalgias y recuerdos no bastan y por eso, cada vez que estoy en Gto los multiplico, un año antes, unos meses después, las calles calladas están llenas de anclas de buenos momentos, de palabras, de tonterías. Me topé con “instantes”, momentos, con catarsis y con cosas cualesquiera, y todo, en ese presente, sin mayor trascendencia, pues no buscaba tal… quizás la trascendencia en la memoria del recuerdo, del instante abandonado, vino después, la trascendencia de esa memoria, ahí radica.
Fue una lástima no poder charlar decentemente con usted Sr. P, pero es que si no corría para acá, venía de regreso para allá, siempre tan ocupado y asediado, consolando corazones rotos, o desviando las miradas… Debió darse un momento para disfrutar el caos, las mafias y todo lo demás.
Quizás esté de sobra la defensa, porque no me quedó el saco, y que por lo nublado de la tarde me haya dado la paranoia, y además, bueno, ya sabe casi todo me lo tomo en serio...
G.
Comentarios
Saludotes.
Qué feo salgo con esa mano en la boca