Del anticoincidir...

En los quince minutos que estuviste ahí sentada, nadie entró al baño de mujeres. Mientras tanto seguías pensando en el encuentro fallido, en la trascendencia -o no- de las posibilidades infinitas o la infinitud de las posibilidades.
Él, al que conocías por letras, no por cara, cuerpo o gestos, caminaba en la calle angosta y larga. (Tú estabas solamente esperando, algo, alguien, el todo o la nada, cualquier cosa que supiera bien con la noche -un verso, unos pasos-) Las miradas se cruzaron, se reconocieron, tal vez se reconciliaron: se dijeron Qué tal, qué tal. Él continuó caminando, desvió la mirada, tal vez luchaba por voltear, pero no se lo permitió, pudo más él que la curiosidad -¿por qué lo miraban?-. Tú lo seguiste en su trayecto hasta que desapareció su silueta; con la vista fija en el punto perdido, pensabas en la ironía de conocerlo y no, de saber quién era, sin haberle hablado antes. En eso, la figura triste reapareció entre los transeuntes, buscaste su mirada desde lejos, la encontraste. Él se resistió varias veces, pero la curiosidad regresaba a él, y te vió, te veía, te miraba, traspasaba la pupila, tú seguías con la vista fija, posada en lo que había detrás de los lentes -quizá más lejos-.
Tantas veces te habías preguntado cómo serían los ojos de aquél que en sus palabras plasmaba lo que justamente, al leerlo, estabas sintiendo, ése a quien llegaste por ociosidades o casualidades. El mismo desconocido que había atrapado en imagen la casa derrumbada de tus realidades poblanas. Justo él, pasó frente a ti, seguías tan quieta junto a Cervantes, con frío y con nadie, contigo y con él, esperando a otro, o esperándote...
- qué piensas
- Que seguro tu nombre empieza con L y termina con L
- ¿No has pensado que tal vez empieza con L y termina con O?
- O al revés, una vez conocí a un poeta cuyo nombre empezaba también con L y terminaba con O, una vez estuvimos hablando en una noche como esta, ahora no sé qué es de él
- Quizás él se esté preguntando lo mismo
- Qué será de él...
- O de ti. Tu nombre comienza con G, creo, se pierde en una R y no termina, no estoy seguro
- Cuéntame algunos silencios
- ¿No fueron suficientes los anteriores?
- Nunca es suficiente
-
-
-También podríamos decir Lalalí Ioia iiio Aiaiaaiiiioia
- Lunatando sensorida e infimento... eso va antes
- Me enteré de que te obsesionan las miradas
- Como a ti
Él decidió seguir caminando sin detenerse, tú te quedaste sentada.
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