Ahora no puedo decir que fue totalmente horrible, tampoco diré que fue maravilloso. Supongo que sigo asimilándolo todo y lo único que puedo decir es que fueron 3 días intensos de agotamiento total. Trabajo al fin, aunque eso suena tan superficial luego de haber querido llorar dos noches seguidas, de cansancio, de frustración, de tensión. Nunca me había pasado. Cuando termine de procesarlo tendré un montón de conclusiones que, tal vez, algún día me servirán de algo. Por lo menos, tengo un papel nuevo que anexar a mi -odiado- currículum. Y virtualmente dinero, que todavía no me depositan. También tengo una nueva perspectiva de cómo funciona la vida -una forma que no me simpatiza nada-. Supe que los artistas del corona se hospedaron en el Camino Real del Aeropuerto. El sábado cuando salí a entregar la llave de mi habitación, respirar y estirarme, me encontré a Two Door Cinema Club en el lobby, sólo pude verlos psicópatamente y sonreír. Pensé en Regina, me puse triste. Después tuve que olvidarme de eso y pensar en razonamientos y palabras que ya no necesito pero siguen asaltándome cuando me descuido.
Y bien, al final creo que nada, nada es para tanto...
Comentarios
Hace años no pude ver a John Cale, uno de mis héroes, por tener que ir a trabajar a Miami para entrevistar a un chango de Metallica. Aún me duele.
Abrazote
J
qué milagro que te pasas por acá, me da gusto
¡abrazote de vuelta!
Interesante su blog.
Tschka.