
En estos momentos están operando a Coby. Parece que no es grave, según me dijo el veterinario era sencillo y de paso, aprovechando la anestesia, le limpiará los dientes. De cualquier forma yo me siento preocupada y angustiada, desde anoche pienso frenéticamente que no quiero que le pase algo. Pero que se haya quedado tan bien con los que lo van a atender me hace confiar un poco más en que todo saldrá bien, ni siquiera me reclamó cuando lo dejé, aún así me es inevitable pensar y pensar en la primera vez que lo vi, hace más de diez años, cuando fui a escogerlo, porque me lo regalaron, y de todos sus hermanos fue el único que no me hizo la barba y que no se fue cuando les pusieron comida, en ese momento fue que se me acercó para que lo acariciara y sin pensarlo mucho supe que era el elegido, esa misma noche se quedó en el mismo cuarto que yo, no podía dormir y lloraba porque extrañaba a su mamá, era tan chiquito que me lo puse en la panza y se quedó dormido mientras lo acariciaba y yo me quedaba dormida de paso; probablemente desde ese momento comenzamos a consentirlo y malcriarlo, pero es asquerosamente encantador y adorable, no como algunos perros extremadamente reprimidos y educados que he llegado a conocer... A ver qué resulta, los animales no merecen enfermarse y todos esos achaques que les llegan con la edad.

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Doña ruda.