21.11.12

Goran Petrović regresa


Luego de cuatro años, el querido Goran Petrović vuelve a México para presentar la primera novela que lo hizo conocido en las letras serbias. Aquella que cuando escribió todavía no se consideraba ni sentía del todo escritor. Esta vez no me dedicaré a ir a sus presentaciones, jeje, ayer estuvo en Puebla, me la perdí. Sólo iré a Coyoacán para escucharlo, pues como bien sabrán los que han tenido la oportunidad es gratísimo escuchar su lúcida y atinada clarla, además aprovechar y comprar la recién salida novedad editorial dedicada en cirílico. Dudo mucho volver a decirle en serbio que es la onda, tampoco planeo cuestionarlo si se acuerda de que soy su stalker mexicana oficial... en estos cuatro años (no puedo creer que haya pasado tan rápido el tiempo) he cambiado un poco físicamente, entonces sería raro e incómodo, y, aceptémoslo, también triste que no lo recuerde o diga que sí sólo por compromiso. 
El punto es que hay que ir, comprar el libro y leerlo. No hay más opción. Goran es garantía de puro y enorme placer literario. Próximamente, las fotos.

15.11.12

sobre el cuarteto de cinco


Cuando sea vieja, seguramente recordaré con nostalgia el 2012 porque ha sido un año, además de raro, lleno de enormísimos conciertos. Y de qué manera lo estoy cerrando. Definitivamente ya me tocaba ver en vivo al Cuarteto de Nos. En muchos lugares leí que ya no son lo mismo de antes, que solían ser mejores, que si el sonido, que si están viejos, que si... Lo cierto es que no puedo imaginar algo mejor que lo que viví (bueno, tal vez menos cabezones frente a mí o estar en primera fila, quizá si me pongo exigente, pero no). Son cinco músicos bastante buenos, consolidados y que suenan perfecto. Qué otro grupo podrá reunir chavitos que apenas entran a la universidad o que trabajan en un call center, jóvenes de mi generación radiantes y amargados (como yo) o desempleados, medio calvos y frustrados, uruguayos envueltos en su bandera que no son nada feos y se sienten más que en casa, cuarentones con y sin panza, treintones freaks de todo tipo que cantan poseídos me masturbo mirando mi foto, gordos enamorados exhibicionistas, y hasta señores suficientemente canosos como para tener tarjeta del INAPAM que levantan el puño furiosos y gritan: sólo estoy sobreviviendo. Sólo ellos y nadie más. Nunca había estado en medio de una multitud tan heterogénea, apasionada y furiosa, la pura catarsis... No escribo más porque en realidad debería de estar escribiendo por lo que me van a pagar y no acá, pero no podía dejar pasar días sin postear las fotos. 

P.D. Seguro si él tuviera 15 años menos, sí me enamoraba de Gustavo "Topo" Antuña... (foto 2)










Setlist:

Algo mejor que hacer / El hijo de Hernández / Lo malo de ser bueno / Ya no sé qué hacer conmigo / Balcón de Paul / Enamorado tuyo / Así soy yo / Sólo estoy sobreviviendo / Cuando sea grande / Corazón maricón / Todos pasan por mi rancho / Mi lista negra / No te invité a mi cumpleaños / Vida ingrata / El lado soleado de la calle / Nada es gratis en la vida / Pobre papá / Buen día Benito / Miguel gritar / Yendo a la casa de Damián / Me amo / Invierno del 92.

14.11.12

Ya no sé qué hacer conmigo...

...pues estoy amargadamente feliz, porque ahora sí me va a tocar ver al Cuarteto de Nos. A lo lejos escucho un concierto de cláxones y no sé si será mejor comenzar a caminar y llegar con tiempo o esperar a que baje y un cafre camioncito de Reforma me lleve. A ver qué pasa y a ver qué tal salen las fotos, espero que estando ahí, mientras canto y grito y brinco, se me vaya la extraña culpasensación que traigo. 

Acá uno de mis hits del grandioso Porfiado (2012), taaaan aplicable para tantos y tantos.

16.10.12

“You have to accept that sometimes that's how things happen in this world. People's opinions, their feelings, they go one way, then the other. It just so happens you grew up at a certain point in this process.”


Kazuo Ishiguro, Never Let Me Go

14.10.12
































Se suponía que esto lo iba a publicar el año pasado; en noviembre, para ser exacta. Todo y nada pasó y fui postergándolo hasta que lo abandoné por completo... Ahora viene un poco al caso porque no hace mucho platicaba con D y le contaba de lo maravilloso que fue ver a Kevin en vivo, igual le dije mucho de lo que decía mi crónica, pero como no la leyó no fui repetitiva... También viene al caso porque justo un día después de mi cumpleaños regresa al Lunario y por si eso no fuera suficiente, viene con Liniers. Y justo el otro día, no sé por qué, me puse a rastrear mi gusto por Liniers y después de varios clavados memorísticos, recordé que todo había comenzado por la referencia que un fantasmagórico bloguero. Entonces regresé a la nostalgia del blog, me puse a releerme, reconocerme y me di cuenta de que ya no tomo fotos como antes ni divago para mí misma como antes. Ya no sé si funciona como un mecanismo de evasión para mí o para los demás, jamás se sabrá... Mientras tanto, sigo con Kevin Johansen, resulta que este año también iré por trabajo y por placer, así que estará muuy bien. Siempre que me toca cubrir algo que me gusta mucho lo vivo diferente, sí, estoy haciendo notas a cada rato y mirando alrededor, es muy difícil bailar, brincotear, cantar, tomar fotos y notas al mismo tiempo, pero es otra forma de disfrutar porque de cierta forma saldrá algo más o menos productivo de ello, y maravillosamente la combinación me dará para pagar la renta... Así que aprovecho este insomnio para por fin sacarlo de los borradores y poner las fotos y parte de la divagación pasada.


Kevin Johansen llegó a mis oídos gracias a V, a.k.a. el amigo gay que no es gay. Fue hace unos cuantos años, un día que yo llegaba de Puebla al DF y que toda la hostilidad que a veces puede guardar la ciudad me había alterado al punto de la neurosis. Le conté a V todo lo que me había pasado y él, tan calmado y relajado como pocas veces, me dijo que me sentara en la puerta de su viejo departamento, aquél que era el número siete en la gris y antigua vecindad, a tomar el sol y escuchara un disco que iba a ponerme. Entonces conocí City Zen, que además de hacerme sonreír, una que otra vez, me alivianó el humor. Evidentemente, no quiso prestarme su disco y no me lo pude llevar para copiarlo,  así que lo olvidé un rato hasta que tiempo después, volví a llegar medio mal a su casa, pero esta vez con computadora. Fue entonces que pude copiarlo. Desde entonces Johansen se ha convertido en una especie de catalizador de humores, así como tiene canciones con tanta alegría, con otras también es buena compañía para tanta nostalgia.... Mientras más lo escucho, lo nuevo y lo viejo, más encantadoramente ecléctico lo encuentro, más entrañable se vuelve. Larga vida a Johansen + The Nada.


6.8.12

Ya lo cantaron Noah and the Whale

If there's any love in me, don't let it show, oh and if there's any love in me, don't let it grow...