4.2.11

I

Sobra decir que todo ha estado un poco loco los últimos meses. Seguro habrá quien piense que siempre digo lo mismo para justificar mi ausencia en el blog. Otros dirán que ya está pasado de moda y nadie más escribe en el blog, que lo de hoy es el facebook o el twitter o el tumblr o algo que ni siquiera sé que existe... Si bien, el twitter me ha encadenado un poco y ha sido una especie de vaciadero fugaz de babosada y media, nunca he dejado de pensar en forma de post. Es decir, regularmente tengo ideas y me dan ganas de publicar aquí. No lo he hecho como debería. A veces también influía que me sentía paranóicamente leída [por ojos indeseables]. Demasiados cambios, demasiados detalles, demasiada información que está siendo procesada y que recelosamente me guardo, pero ahora da igual y atenderé a mi necesidad de divagar[me]. Iré, en la medida de lo posible, subiendo los borradores pendientes que considere que todavía vienen al caso. Lo que sí es que tengo tantas fotos por subir... he estado más visual que parlanchina.
El año pasado fue definitivamente musical, mucho de trabajo, muchas veces mezcado con placer, y otras no. Hace semanas pensaba que conforme encuentro más música y más crece mi biblioteca, parece que aumenta lo que veré en vivo, ya sea por obligación o por gusto. Lo poco que va anunciado este año es emocionante, no para todo tengo dinero, ni para todo tengo ánimo de lamentarme, así que intentaré tomarlo como vaya sucediendo... El primer post del año, tiene que ver con mi primer concierto oficial del año. Aunque un domingo de enero tuve uno, duró una hora y para mí no fue nada de concierto, así que ha decidido ignorarlo públicamente. El señor concierto del que acabo de regresar es definitivamente EL primero. Cuando mi mamá supo que asistiría se burló de mí, ampliamente, mucho tiempo. Y es que cuando yo iba a la secundaria y era toda una basquetbolista, casi todos los sábados madrugaba y me iba a jugar; los que no, los tomaba para dormir y dormir hasta no poder más -tal cual se debe de hacer los sábados- pero a mi mamá, maquiavélicamente, siempre se le ocurría madrugar y ponerse a hacer cosas inspirada a todo volúmen con música de Raphael. Yo me ponía muy mal, lo alucinaba, gritaba más fuerte que él y realmente me volvía loca. A ella, naturalmente, le daba mucha risa y seguía haciéndolo, seguro muy a propósito, cada que podía. 
Total, que me tocó ver al Divo de Linares, cantar 41 canciones, durante 3 horas sin parar... Justo como anticipé, me divertí, no muchísimo, pero sí que lo disfruté. No tanto por las canciones, mucho por la atmósfera y todo lo que es y hace ese señor. Entendí por qué lleva más de 50 años cantando y por qué todas las abuelitas, mamás y primas mayores se ponen locas con sus canciones -que lo haya entendido no quiere decir que me vaya a hacer su fan o algo parecido-. Pareciera que en la vida podríamos contestar ante cualquier situación con una canción de Raphael. Sería la onda que contestáramos tan histriónicamente, para ponerle un poco de pimienta a la apatía de la vida moderna. Me pregunto en qué generación se perderá la referencia a este español... Mientras tanto, me voy a escribir lo que tengo que escribir y dejo la canción que sentí con más punch y que, además de "querreque", será mi nueva respuesta cuando no quiera contestar algo...

*Nótese que este video fue grabado antes de que naciera (1982) y él ya se ve medio ruco... Ahora sigue con la dentadura intacta, los mismos gestos arrebatados, la misma voz y el mismo color de cabello. Cuando decida que quiero vivir tanto como él, voy a investigar qué se tomó para conservarse mejor que Munra.

2 comentarios:

daviz dijo...

jajaja muy bueno el post, buen retorno a la prosa.
No sé que toma "Rapael" pero la verdad que despues de una vida queriendolo perder de vista, el momento que ya no esté voy a echar de menos, no por que me guste, sino porque como perfectamente dices, "lo he entendido".

PS- yo creo que toma anchoas del cantabrico -y solo eso- para conservarse asi, en salmuera y tan "salao" como en la edad en que tener caballo y azada en casa era lo normal. :))

G Velázquez dijo...

daviz!
qué gusto que pases por aquí =)

mmmm no me encantan las anchoas... de cualquier manera, no quisiera vivir demasiado, a estas alturas ya me canso, no quiero imaginar cómo a su edad, jeje