5.7.10

Tal vez todo sea por la edad; quizá las circunstancias. No estoy muy segura. El caso es que antes no solía planear mucho, el plan era que no había plan. Ahora hay mucho plan pequeño, corto plazo, trazado minuciosamente, programado por horas, por días, por cantidades de cualquier cosa. Cuestiones concretas, nada de sueños guajiros, crudas realidades aterrizadas. Lo incómodo e inquietante son las horas. Nunca alcanzan. El día se acaba en el suspiro previo a la articulación. Ni siquiera da tiempo para mover la cabeza y gritar. La recapitulación se resume en: n.a.d.a. ¿cómo se regresa?

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