7.3.10

Hay que pegarle a la mujer: aunque uno no sepa, ella sí

Caminábamos sobre Cedro, muy cerca de donde vivió el Dr. Atl, V me contaba de su nueva novia -de 17 años, yo no la conoceré porque no quiero ser cómplice-. De repente escuchamos gritos, una niña lloraba, luego un hombre gritaba más fuerte; vimos de dónde provenía porque muchas personas estaban pasmadas mirando hacia la misma dirección. El hombre arrastraba a una mujer en la banqueta, la niña amarrada en una carreola, berreaba y se contorsionaba para ver a su mamá llorando en el piso. V y yo nos detuvimos un poco, pero seguimos caminando hacia donde estaban. El hombre se detuvo cuando pasamos junto a ellos, lo miramos con desprecio. Llegamos a la esquina y en eso él le volvió a gritar, por qué me hiciste esto. En ese momento regresamos y nos quedamos parados ahí. Sin decir nada, sólo mirando al tipo. La mujer ya había tomado a su hija, que seguía llorando con furia. En eso, todos los que estaban viendo se comenzaron a acercar. Un chaparrito se le acercó al hombre en actitud retadora. Varios hombres lo roderon, V fue con ellos. La señora caminó hacia donde yo estaba. Le pregunté que qué podía hacer por ella. No dejaba de llorar y estaba en shock. Yo la miré y le encontré todas las cicatrices en la cara y el golpe reciente. La niña enojada le tomaba la cabeza con las manitas y su madre le decía que ya no iba a llorar. Me contó que era de Morelos, que ya se iba, que lo iba a dejar porque ya no soportaba más y él no la había dejado. Que por eso le había pegado. La niña seguía muy alterada, le ofrecí unas galletas que le acababa de dar a V. La mamá me dijo que no comía, que era una niña especial y no masticaba. Volví a decirle que qué le hacía falta, que cómo la ayudaba. Ella me dijo que necesitaba un taxi, pero en esos momentos no pasaban coches. Mientras, todos rodeando al golpeador le decían de lo que se iba a morir. Un gordito se acercó a la señora y le preguntó que si llamaba a una patrulla. Sollozando le respondió que sí. El señor se fue a llamar a la esquina y la mujer me miraba diciéndome que no la dejara sola. No dejaba de decirme, por favor, por favor, que no quiero que él me acerque, mi esposo. Yo le dije que no la iba a dejar, que me quedaba con ella lo que fuera necesario. Llegaron dos patrullas -no tardaron nada-, la gente comenzó a dar los detalles de lo que había pasado. El pendejete sólo estaba pálido y decía que él no había hecho nada. V le dijo que de ahí al bote, que ya ni chillara. El policía confirmó diciendo que mínimo le iban a dar 6 meses, que hubiera pensado mejor lo que había hecho. La niña no se calmaba, estaba asustada y enojada al mismo tiempo, tomando la cabeza de la mamá, aferrándose a ella y dándole manotazos. No tardaron nada en subir a la patrulla al fulano. Mientras los policías fueron por la mujer para llevarla a la delegación. Ella tenía miedo y decía que mejor ya se iba con su papá a Morelos. Los que estábamos ahí le insistimos en que fuera a la delegación, que después se fuera, que ya nada le iba a pasar. Accedió pero le pidió a un policía que la acompañara por la medicina de su hija. Le pregunté si tenía para irse a Morelos y dijo que sí, que había estado juntando. Me dio un tímido gracias y se fue con el policía. V y yo estábamos a dos cuadras de la comercial, caminamos sin decir mucho. Me sentía excesivamente perturbada, un poco asustada, muy indignada y con un nudo en la garganta. Uno sabe que eso pasa todos los días, pero verlo es tan distinto. Cuando pasamos por el mismo lugar, todo estaba en calma, como si nada hubiera sucedido. En un taller mecánico estaba el chaparrito, que nos reconoció y sonriendo nos dijo que si no nos hubiéramos acercado nosotros, tal vez él no habría tenido el valor... Ahora V no quiere aceptar que él es Sancho y yo el Quijote... Creo que este es el único 'día de la familia' que no se me va a olvidar.

5 comentarios:

samuel dijo...

Interesante la repartición de los papeles Doña Quijota
–puedo ser un molino?–

daviz dijo...

vaya,..
pues si, menudo fulano.
no se porque hablamos sobre esto el finde, como llega un hombre a pegar a su mujer. razones, puede; excusas, ninguna; perdón, nunca.

malabarista infernal dijo...

Enhorabuena por tu actitud y la de tu amigo, si todos hicieramos lo mismo cada vez ocurriría menos.

G Velázquez dijo...

samuel:
no eres taaan alto como para ser molino =P Puedes ser Grisóstomo, si quieres

daviz:
sí, es una cadena lógica, pero es tan difícil que la gente entienda. no sé si es cultura, educación, contexto, traumas o qué

malabarista:
pues creo que no nos fue mal. en el fondo me daba un poco de temor que se pusiera rudo con nosotros también. pero sí, hay que hacerlo todos, echar montón =)

fantasma de garcía dijo...

escalofríos