8.1.10

El amor, el tabaco, el café y, en general, todos los venenos que no son lo bastante fuertes para matarnos en un instante, se nos convierten en una necesidad diaria.

Enrique Jardiel Poncela

Máximas mínimas

[En la foto dos de mis venenos]

6 comentarios:

Xicoatl dijo...

:) cuan cierto!

daviz dijo...

Vaya yo solo veo café...?será doble?
Pasaba a decirte que me equivoque con la chocolatería. M dijo X que se llama El Moro y esta en el eje central.
Ah y ya por fin compre los libros que me recomendaste, cuatro meses mas tarde, no esta mal..
Mas vale tarde que.. ciento volando!

G Velázquez dijo...

me suena a que he pasado por El Moro, sólo pasado, nunca entrado, la única chocolatería a la que he ido es a la que te conté...

el expresso sí es doble, por cierto que perfecto, pero en la foto se asoma otro veneno.

ya me dirás qué tan decentes estuvieron mis recomendaciones
=)

Renato dijo...

Oh! Jardiel Poncela, maldito genio del humor, maldito sabio de la vida!

Café, sí.

El Imaginario ataca de nuevo dijo...

De quién es el rostro que se asoma en el reflejo de la cuchara? ese debe ser tu otro veneno.

G Velázquez dijo...

justo, usted sí sabe. mi otro veneno se refleja tímidamente en la cuchara =)
qué bueno que ataca de nuevo, ya se le extrañaba