Se suponía que yo sólo iba al DF por dos pedazos de papel, al banco a depositar uno de esos papeles y ya. Pero aproveché para ver la cicatriz de un sillazo en la frente del amigo gay y conocer toda la historia, luego pues por qué no, ya que estaba ahí, comer con quelqu'un y entregarle su regalo navideño y no más. Como la historia del sillazo fue muy interesante y yo moría de hambre, hice algo inaudito: comí tacos de Reforma mientras escuchaba todos los detalles; al amigo fue a quien se le antojaron y yo me negué a comer tacos de la calle y peor del DF, él argumentó que no eran tacos de la calle, sino de Reforma, así que luego de echarle mucho ojo, pedí unos que estaban bastante buenos y que no me hicieron daño. Evidentemente cuando tenía que comer no tenía mucha hambre así que sustituí la comida en forma por un postrecito que estaba tan bueno que se me cae la baba sólo de acordarme de su deliciosa chocolatez, total que ese no es el punto, el amigo gay estaba deprimido así que luego de comer con qqn, lo vi en el centro para comprarle un libro que quería y que según él le ayudaría a su depresión -puro chantaje, jeje-. Yo llegué muy rápido pero él se tardó, así que fui directo por su libro e intenté taparme los ojos para no ver más, no funcionó porque junto estaba Anatomía de la melancolía, que desde hace un año vi y me he negado a comprar porque sé que no tendré mucho tiempo para leerlo, lo hojeé como siempre que me lo encuentro, me dije 4343 veces quieroleerloquieroleerlo y miré el precio, desistí; le llamé a V para decirle que iba a pagar y ya no había cambios o devoluciones -el año pasado cuando fuimos a que escogiera un regalo, íbamos por una novela y la cambió por un libro de filosofía-, justo en ese momento lo vi: una nueva novela de Bolaño. La reedición en Anagrama de Una novelita lumpen salió en septiembre, igual por las mismas fechas Amuleto en la edición compacta. Ahora esta: La pista de hielo, vi el precio y noté que costaba más que el libro de Burton -pero igual el descuento ayudaba mucho-, lo abrí y lo primero que leí fue:
Lo vi por primera vez en la calle Bucareli, en México, es decir en la adolescencia, en la zona borrosa y vacilante que pertenecía a los petas de hierro, una noche cargada de niebla que obligaba a los coches a circular con lentitud y que disponía a los andantes a comentar, con regocijada extrañeza, el fenómeno brumoso, tan inusual en aquellas noches mexicanas, al menos hasta donde recuerdo...
No pensé y corrí a formarme a la caja antes de que lo pensara más y decidiera esperar a que saliera en Compactos -o sea, como cuánto les gusta, ¿3, 5, 10 años?-. Según un chisme que había leído, no hace mucho, iba a ser dudosa la futura edición de libros inéditos de Bolaño en Anagrama, no sé si este vaya a ser el último o no -siempre retengo poco tiempo ese tipo de datos-, el caso es que disfruto tanto ver algo nuevo, será altamente frustrante cuando dejen de salir escritos del baúl de los inéditos... y bueno, es un poco injusto para los libros que tengo en espera desde hace tiempo, pero quizás ya se acostumbraron a ser ignorados cuando me ven llegar con algo de RB...

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