19.12.09

Hace días, cuando tuve que ir a encerrarme al CCU a trabajar en algo de lo que no puedo hablar, iba en el muy modorra escuchando a Regina Spektor y en algún momento del trayecto un fulanito llamativo se subió. Llamativo para mí porque estaba con la mirada perdida hacia la puerta y cuando se subió cambió mi panorama. Lo observé: calvo, viejón pero con actitud de eterna juventud, saquito, jeans, tenis, lentes de pasta, playera cool, cara de pervertido y una carpeta bajo el brazo... automáticamente pensé que tenía toda la facha de letras o de filosofía o de alguna disciplina emparentada o que por lo menos pretendía pertenecer a alguna de esas ramas. Me dio igual y seguí perdida en la puerta cantando mentalmente. Casi al final de la ruta, él se notaba nervioso, como que no sabía dónde bajarse, así que pensé que era muy probable que fuésemos a trabajar al mismo lugar, hace un año yo había ido a lo mismo así que sabía perfectamente que en un momento parece que el camión va a otra parte. Llegó la parada y el chofer le dijo que era ahí y bla. Yo no me subí al puente peatonal y me apresuré a llegar a donde debía, se me olvidó el fulanito, pero ya que comencé a trabajar y presentaron a todo el 'equipo', él estaba ahí con toda su facha reconociéndome del camión. Yo adopté la facha seria y no hablé mucho con los demás, hice lo que debía hacer sin socializar, me puse mi facha de mamona... A la hora de la comida me la quité y me puse a chacotear con dos viejos amigos-conocidos-compañeros que estaban en otra área y con quienes hubiese sido fabuloso trabajar -otra vez-; percibí varias miradas curiosas y atentas a lo que decíamos, pero no nos intimidaron, seguimos con la carcajada en voz alta y poniéndonos al tanto de lo que había pasado desde la última vez que habíamos estado dando clases juntos... Regresando de la comida, volví a mi facha de seria que seguramente nadie creyó a esas alturas, pero a mí no me importaba pues no me interesaba hablar con nadie ni disminuir mi acelerada producción, planeaba terminar pronto para salir temprano; el fulano del camión se sentó justo frente a mí, nunca supe su nombre o francamente nunca puse atención, y cuando me detenía a pensar en algo de lo que quería escribir, a veces lo veía y volvía a analizar su facha, entonces me ponía a divagar respecto a qué tan acertadas son las impresiones de fachas y a preguntarme si yo también tendré una facha similar a la del fulano y cara de pervertida, o si no qué facha tendré yo...

1 comentario:

Renato dijo...

sí, yo creo que casi siempre le atinamos a las fachas cuando las vemos por primer vez. Si pensamos: se ve que ese/a es una pendejo/a; casi siempre atinaremos o si pensamos: se que es interesante porque tal cosa; atinaremos la mayoría de las veces. Sí, la mayoría de las veces.

Y sí, una vez más, tienes cara de pervertida, como todos nosotros.