13.10.09

Conseguí un par de boletos para Cerati en Preferente, me los venderá un fan fan fan loco -así lo parece, su correo tiene el nombre de Cerati, sus fotos, todo lo que dice es excesivamente ceratiano, y dice que no descansará hasta que encuentre boletos para la fila AA o BB (¿existen?)-. Estamos quedando para vernos y hacer la transacción. Será en una plaza comercial que tiene un liverpool porque él todavía no recoge sus boletos, los compró por teléfono y a la mera hora resultó que su acompañante había comprado otros dos, así que por eso le sobran. Confieso que ver cómo los imprimen me hará sentir tranquila respecto a su autenticidad. Confieso también que esos rumbos no me placen, alguna vez estuve por ahí buscando la librería del fondo de la zona para comprar la veintiúnica copia que quedaba de un libro de Curley Dermot sobre Salvador Elizondo, una niña que salía del escuela y se dirigía a un puesto de garnachas, donde estaba su mamá trabajando, me acompañó lo más cerca de la civilización y de la librería -a veces pienso que si no me hubiera encontrado a esa niña en esos inhóspitos territorios, habría salido en canal 5 al servicio de la comunidad-... Ahora he investigado perfectamente cómo llegar para no tener que encontrarme a ninguna niña de primaria amable, además me acompañará V, a.k.a. mi amigo gay que no es gay, que igual no conoce por esos rumbos pero es bueno con los extraños pidiendo indicaciones; el chico que me los venderá me ha dicho cómo irá vestido y pregunta cómo me reconocerá a mí, también pide efectivo, no me cobrará las comisiones de ticketmaster, sólo el precio neto del boleto y además -como es un fan fan fan loco- me regalará una copia de la película + bien, que nunca vi y de la que sólo conozco el soundtrack; acepta que sabe que no es tan fácil andar con tanto dinero en efectivo en la calle, pero dice que así lo necesita -si supiera que la semana pasada estuve paseando lo de los boletos y un poco más por todos lados en mi bolsita secreta-. Ahora, estoy por responderle y he sentido una paranoia tremenda, de esas que me malviajan, ¿debo decirle cómo iré vestida? [pregunta tan incierta porque no planeo mi vestimenta] ¿no será un ladrón que quiere asaltarme antes de que entre a la plaza o antes de que vayamos a imprimir los boletos? ¿Por qué la reciente desconfianza que me han causado los conocidos interfiere tanto con la confianza inocente y medida que suelo tenerle a los desconocidos? ¿Debo depositar el dinero en mi cuenta y en la plaza sacar del cajero? ¿Por qué siempre que viene Cerati se me complica todo con los boletos?

2 comentarios:

fantasma de garcía dijo...

lindo relato
si necesitás un guardaespaldas, sólo avisame - los fantasmas somos bastante buenos en eso, mejores incluso que los amigos gay - pero que no sea hoy porque hoy se juega el destino de dos países

y sí, está mal mal mal desconfiar de los desconocidos - puros cuentos de la tele nos han metido en eso

bye!

G Velázquez dijo...

jeje
no es hoy, será hasta el viernes, un guardaespaldas fantasma con acento seguro impresionaría mucho

confiaré, ya veremos qué pasa =)