Nonsense

Realmente a nadie nos importaba lo que tenía que decir, pero igual lo seguía diciendo. Alzaba la voz -por no decir que gritaba agudamente- para darse a notar (más) y reafirmar su punto. Al final todo se reducía a que era así porque a nivel nacional se manejaba la versión de que siempre era así. No le interesaba escuchar. Fulanito de tal tiene un séquito que siempre es así, resulta ser un pendejo y un arrastrado, y todo es peor si es mujer, porque ya se sabe que cuando se es mujer y se involucra "intelectualmente" con algún viejito todo deriva en favores sexuales -las comillas son báaasicas-. Aunque era la segunda vez que nos encontrábamos yo ya sabía perfectamente que todos eran pendejos a su alrededor, obviamente excepto la voz aguda. Cuando se cuestionó de dónde había sacado la información, intrigosamente respondió que no podía decirlo. Se le presionó y terminó revelando la procedencia geográfica de su afirmación. De una manera muy extraña e involuntaria, tenemos en común la referencia, así que de inmediato supe que mentía. Luego por conclusión, se mencionó un nombre. Se atacó al nombre, yo sabía que el nombre no tenía nada que ver y comencé a defenderlo, a pesar de que mi relación con el nombre sea más bien fría distante y por amistad con terceros, no por compatibilidad de caracteres. Defendí lo que era verdad y nada más, eso no quita que crea que el nombre es una de las personas más desabridas y aburridas del planeta, y de vez en vez pesada. Mencioné minuciosamente la evidencia de que el nombre estaba fuera de lugar y lo dejaron fuera. Me daban ganas de desmantelar a la voz y fulminarla de cualquier manera, las armas estaban en mis manos pero por cuestiones personales no me lo permití. Además de que hubiera sido bajo, confieso que siempre me da mucho morbo ver cuánto tiempo y cómo alguien puede mantener sus poses y farsas. Siguieron hablando y comenzaron a atar cabos respecto a la referencia geográfica. Ahora, embarraban a uno de los míos, que casi segura estoy no tiene nada que ver. De cualquier manera lo hicieron. No pude decir mucho, él, del alguna manera, se lo buscó al meterse ahí. Todo siguió su aburrido curso natural. Hubo una escena aplaudible que refrescó todo y dejó callada a la voz. Si mi comadre no hubiese estado ahí nunca habría ido; o tal vez un rato, otra vez, el morbo. Al final la indiferencia siempre es la opción, pero casi siempre hay reacción. Así que la voz volvió a los gritos y la hostilidad, ahora directamente hacia a mí; se centró en un sarcasmo que yo misma enuncié, lo curioso es que nunca lo entendió como sarcasmo y reclamaba lo contrario. A mí me daba risa interna, volví a reprimirme por cuestiones personales. Lo dejé así. Después, vinieron los comentarios del resto, voz insufrible, voz indeseable, voz insoportable, voz pendeja. Y yo me la pasé preguntándoles por qué no callaban a la voz y ya. Insinuaban que por prudencia. Yo creo que en el fondo es por morbosos.

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