Siempre es bueno acordarse de Bolaño. Lately Bolaño is all around. Pero hoy me acuerdo más porque cumple 6 años de haber muerto. Hace poco leí una historia de amor de sus últimos días. Una historia, como deben de ser las historias de amor, agridulce, muy ad hoc a todo el personaje que era o que supongo que era o que quiero pensar que era o que creo que él quería que creyéramos que era o que simplemente me imagino. Acá dos fragmentos en los que puse banderitas de color amarillo en mi 2666 y que me saltaron ayer por libromancia mientras pensaba qué escribiría hoy -curioso que de tantas banderitas que le puse salgan estos que quedan con ciertas cosas con las que he estado divagando en estos días-. Sospecho que cuando dejen de salir cosas de su baúl para ser publicadas se le extrañará tanto...
Amalfitano tenía unas ideas un tanto peculiares al respecto. No las tenía siempre, por lo que tal vez sea excesivo llamarlas ideas. Eran sensaciones. Ideas-juego. Como si se aproximara a una ventana y se forzara a ver un paisaje extraterrestre. Creía (o le gustaba creer que creía) que cuando uno está en Barcelona aquellos que están y que son en Buenos Aires o DF no existen. La diferencia horaria era sólo una máscara de la desaparición. Así si uno viajaba de improviso a ciudades que en teoría no debían existir o aún no poseían el tiempo apropiado para ponerse en pie y ensamblarse correctamente, se producía el fenómeno conocido como jet-lag. No por tu cansancio sino por el cansancio de aquellos que en aquel momento, s tú no hubieras viajado, deberían de estar dormidos. Algo parecido a esto, probablemente, lo había leído en alguna novela o en algún cuento de ciencia ficción y lo había olvidado. [p. 243]
Me dirá usted que la literatura no consiste únicamente en obras maestras sino que está poblada de obras, así llamadas menores. Yo también creía eso. La literatura es un vasto bosque y las obras maestras son los lagos, los árboles inmensos o extrañísimos, las elocuentes flores preciosas o las escondidas grutas, pero un bosque también está compuesto por árboles comunes y corrientes, por yerbazales, por charcos, por plantas parásitas, por hongos y por florecillas silvestres. Me equivocaba. las obras menores, en realidad, no existen. Quiero decir: el autor de una obra menor no se llama fulanito o zutanito. Fulanito y zutanito existen, de eso no cabe duda, y sufren y trabajan y publican en periódicos y revistas y de vez en cuando incluso publican un libro que no desmerece el papel en el que está impreso, pero esos libros o esos artículos, si usted se dija con atención, no están escritos por ellos. [pp. 982-983]

Comentarios

LSz. dijo…
Bolaño en el verano: hay ciertas cosas que no es posible saltarse.






sonmer.
G Velázquez dijo…
y en el otoño y en el invierno y en la primavera...

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