Sorda y decepcionada, apestando a cigarro y con tortícolis. Perdió el Puebla. Como muchas cosas que digo no volveré a hacer, lo hice. Regresé al Whatever, un poco por ociosa y por sentirme excesivamente ansiosa, había trabajado todo el día y peleado unas horas con burócratas, necesitaba relajarme.  Dos y ya, regreso a trabajar; odio el humo del cigarro cuando no hay ventilación y se queda en mis ojos, ropa y cabello. Me declaro una reincidente profesional. 

Comentarios

Anónimo dijo…
ja ja ja ja ja ja alegrate, puedes llegar a tener muchos maridos.



doña ruda



ps. esto de comentar como que ya se me esta dando. je
G Velázquez dijo…
jaja

dudoso que me alegre, más dudoso que suceda, doña ruda :P

bien por comentar, ya viste que no es tan difícil?

abrazo!

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