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Desperté y por un momento no supe si ayer había sido imaginario o realidad. No supe distinguir, pero sí que me faltaban unas horas así. Creo que comienzo a entender la necesidad de la movilidad. Todavía necesito café. Lo que estuvo de sobra: Blame it on my youth. Ya sé qué libro te voy a dar la próxima vez -si es que hay-. 

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