16.5.09

Ayer me quedé atrapada en el DF por la amenaza de lluvia ruda, entonces me quedé. No llovió y yo extrañé mi cama más que nunca porque pasé una noche horrible. En el cuarto de visitas de mi amigo gay hay un tapanco, yo despertaba cada nosécuánto sintiendo que se me caía encima, si no era eso, el frío me hacía dar vueltas. Amanecí gris, pero con ganas de pasear. Nos fuimos a conocer el tren suburbano. V dijo que eran iguales que en España y así podíamos tomarnos fotos y fingir que habíamos ido. Llegamos caminando a Buenavista, emocionados porque nos íbamos de excusión al tren. Siempre he sentido una fascinación entrañable por los trenes. Sólo una vez en la vida, que yo recuerde, me había subido a uno. Fue cuando tenía como 6 años, mi mamá y yo fuimos desde Querétaro a México a visitar a mi abuela; recuerdo pocas cosas: la salida de la estación preciosísima, el paisaje verde, las vacas, los sonidos, que iba buscando formas en las nubes -como cada vez que viajaba- y la sensación de que fue muy emocionante. Al poco tiempo dejó de haber tren para pasajeros.
   Estuvimos un rato afuera desayunando, viendo cuánta gente entra y sale, preguntándonos cómo sería adentro, como niños emocionados. Por alguna extraña razón cada uno se compró su propia tarjeta, entramos a los andenes y estuvimos sentados en las bancas, tomando fotos y observándolo todo. V dijo que era casi igual que en España, que hasta los vagones eran iguales. Esperamos a que se fuera uno y subimos en el siguiente, corrimos para conseguir lugar en la ventana. La gente nos miraba raro porque tomábamos fotos y hablábamos mucho. Pensamos en el Profe y en cómo hubiese hecho también el recorrido sólo por saber a dónde llegaba, por dónde pasaba y todo lo demás; descubrimos que mientras más tiempo pasa, más nostalgia nos da de que no esté ya. El paisaje no es la gran cosa, excesivamente industrial, pero con su encanto urbano, supongo; en algunas partes pueden verse vagones de carga y sus vías, eso es lindo. Llegamos a Cuatitlán en veintitantos minutos. Yo hice cálculos de cuánto sería en coche, cuánto más en metro y camión. Nos pareció una gran obra y más para los que viven hasta allá. Nos dejamos impresionar, pero después yo me puse a cuestionar qué tan lejos estaban las estaciones de las casas de las personas y cuánto más se gastarían en micros, y tal. Nos quedamos con la duda. No nos bajamos del vagón, sólo nos cambiamos hacia otra ventana para ver el otro lado. Un policía nos dijo que no podíamos tomar fotos, que estaba prohibido, nos hicimos los sordos hasta que lo repitió tres veces. ¿Qué tiene de malo que uno tome fotos? No lo cuestionamos porque tenía cara de perro malo, tampoco le hicimos caso. De regreso también hubo mucha gente. Salimos y en nuestra tarjeta quedaron 8 pesos -sólo gastamos 5.50 porque no salimos-, quizás algún otro día gris, la volvamos a usar sólo para sentir que vamos a algún lugar al que no tenemos que ir y regresamos...

6 comentarios:

daviz dijo...

a mi siempre me gustó en tren, desde pequeñito. Tenía un encanto romántico, creo que asociado a lo que significa viajar, todavia lo tiene. Cuando tenía 4 años, mi abuela me llevaba a la Estación del Norte a ver pasar trenes, y ver máquinas.
Cuando era un niño más mayor, me encantaba que mis padres me dejaran viajar solo en tren, era una experiencia, para ir al pueblo, poca distancia y un trayecto conocido.
Ahora de mayor, el tren (de alta velocidad) ha cambiado mi vida (profesional), mucho más comoda, hemos ganado en calidad de vida en este año y pico que lleva la línea AVE. Como dicen el lema de RENFE, "Ya no importa la distancia entre dos puntos, sino el tiempo que tardas en recorrerla"

bonitas fotos, en la segunda realmente parecen vagones de trenes Talgo de aquí. y Las dos últimas se parece mucho al paisaje que se ve a dos pasos de mi casa, cerca de la Estación del Norte.
Tenía entendido que en México el tren está en desuso, y solo reservado al transporte de pasajeros,
saludos,
daviz

daviz dijo...

transporte de mercancias, cargo, queria decir ...
se nota que es domingo!

G Velázquez dijo...

entonces, de bonito paisaje estás rodeado :)

sí, la mayoría son de carga; hay tres que recorren rutas turísticas, en Chihuahua, Jalisco y Yucatán, pero tengo entendido que son muy caros. Este tren suburbano tiene poco tiempo, y pretende transportar más 'eficazmente' a la gente que vive hacia el norte del estado de México con el DF.

a mí me encantaría que hubiese trenes de pasajeros como allá, que recorriera todo México, a veces los autobuses son una lata; aunque paradójicamente he conocido a varios europeos que vienen a México y eso de los autobuses les parece una maravilla, terminan diciendo que ojalá allá hubiese más autobuses como acá...

saludos, buen domingo!

Sonic Reducer dijo...

¿"Cara de perro malo"? ¿Qué pasó, G.? No hay perros malos, sólo maleducados.

Soy un fatal chilango. No sabía de esa estación de tren. Un día invítame a pasear.

Saludos.

el fantasma de García dijo...

me gustaría saber dónde está escrita esa popular prohibición de tomar fotos en cualquier lugar que se le ocurra a la policía - para mí, es más un reflejo condicionado, un habitus del autoritarismo, que otra cosa - habría que averiguar y plantarse frente a los milicos

bonitas fotos

G Velázquez dijo...

No sé, Sonic, a veces sí hay perros malos, malhorones por lo menos; yo he conocido un par... El paseo en tren sería ideal para algún día de pinta. Saludos

Fantasma:
tienes toda la razón, pero es bastante fastidioso estarse peleando con los policías, más con lo necios que son... mejor darles el avión :)