Soñé que tomaba café con Elizondo. Me hablaba despacio y hacía muchos gestos con las manos. No sé muy bien cómo terminé en medio de ese salón lleno de mesas y vacío de personas. Muchas cosas se construían a partir de que comenzaba a notarlas. Era de noche. Había mucho silencio, delicioso. En el centro de la mesa había un termo enorme del que nunca dejaba de salir café humeante. Yo rellenaba las tazas a cada rato. En la conversación hablamos casi nada de libros, nada de personas, sólo de lugares y sensaciones, principalmente recuerdos -¿de qué más iba a ser?-. El Elizondo de mis sueños sonreía a cada momento. Yo estaba contenida, cuidando cada una de mis palabras, sin hablar en exceso pero nerviosa. Parecía que él adivinaba lo que pensaba y no decía, me hacía hablar de todo lo que pensaba sin importar la coherencia y el orden. Por un ventanal que estaba al fondo del salón comenzó a verse una tenue luz. Él comenzó a despedirse. Yo no sabía cómo pedirle que se quedara más tiempo. Eso también lo adivinó y sin que se lo dijera, confesó que no podía quedarse más, que nuestro instante había durado lo suficiente. Me resignaba a la idea e intentaba estirar el tiempo hablando más rápido y de todo lo que se me iba ocurriendo. Él seguía parsimonioso. Al final, cuando comenzaba a levantarse de la silla, me dijo que la mejor manera de comunicarse con los muertos era escribiéndoles. Yo sentía que acababa de regalarme una gran revelación. Se fue en dirección contraria al ventanal, se fue perdiendo entre las sillas. Me quedé un rato sentada, viendo cómo seguía saliendo humo del termo, y repitiéndome, como para no olvidarlo, la gran revelación.
Desperté y  mi mente todavía repetía: lamejormaneradecomunicarseconlosmuertosesescribiéndoles, 
lamejormaneradecomunicarseconlosmuertosesescribiéndoles, 
lamejormaneradecomunicarseconlosmuertosesescribiéndoles, 
lamejormaneradecomunicarseconlosmuertosesescribiéndoles, 
lamejormaneradecomunicarseconlosmuertosesescribiéndoles, 
lamejormaneradecomunicarseconlosmuertosesescribiéndoles, 
lamejormaneradecomunicarseconlosmuertosesescribiéndoles, 
lamejormaneradecomunicarseconlosmuertosesescribiéndoles.
Sigo sintiendo que es una gran revelación de mi inconsciente, quizás no tanto la frase, o sí, también todo lo demás. 
La frase no sé de dónde la habré sacado.

Comentarios

es muy claro

la mejor manera de comunicarse con los muertos es escribiéndoles







cálido, silencioso relato
si, los legisladores estuvieron muy legisladores por estos días

pero es porque ya les tocaba cerrar el changarro
G Velázquez dijo…
cálido
es una bonita palabra

ja
aunque les toque cerrar siempre se andan haciendo güeyes,
da igual, que hagan lo que se les pegue la gana, pero sin influenza, yo lo único que yo quiero es que ya acabe todo esto
¡qué nos dejen viviiiiir!
mucho te gusta el café

sin embargo, en tus datos personales, ese vicio recién aparece en el lugar cinco

cómo serás, entonces, de compulsiva, o de asonante?
G Velázquez dijo…
¿es esa una pregunta capciosa?
G Velázquez dijo…
ya

creo que en este caso, el orden de los factores no altera el producto, aunque seguro sí soy más compulsiva y/o asonanante que cafetera algunas veces, y viceversa, todo depende de la neurosis en turno...
daviz dijo…
se permiten variaciones?

"la mejor manera de revivir a los muertos es escribiendoles" (escribiendo sobre ellos)

A lo Manrique y su vida de la fama.
G Velázquez dijo…
sí, claro
se presta a cualquier interpretación

es una buena variación

:)

Entradas populares