Hay una grieta...

Me desperté porque sentí que algo me movía, todavía estaba oscuro, no tardé mucho en darme cuenta de lo que estaba pasando. Temblaba, pero no era como los temblorcitos que he sentido en el DF y me dan lo mismo, esto se sentía horrible. Vi mi celular: 4.22. Mi mamá, que dormía junto a mí, se despertó al mismo tiempo. La puerta de la terraza comenzó a  tronar, los cuadros chocaban contra la pared, una luz amarilla comenzó a parpadear. Instintivamente le tomé el brazo a mi mamá, creo que la modorrez hizo que me asustara más, doble las piernas, necesitaba sentir por lo menos que las plantas de mis pies no estaban volando. Mi mamá dijo que no iba a pasar nada, que ya se iba a quitar, quise creerle. Mientras tanto yo pensaba en que seguro por eso había estado tan picado el mar en la mañana; que no debí de haber cantado cuando sentía las olitas violentas: el tsunami llegó hasta aquí, lo vi veniiiir;  que por lo menos si se ponía feo estaba junto a mi mamá; que las mujeres -o por lo menos las mamás- deberían tener una bolsa como los canguros para que sus hijos se metan cuando estén muy asustados -luego pensé que eso era estúpida y anatónicamente imposible-; que nunca leí a Proust completo; que debí leer el letrero de qué hacer en caso de sismo o incendio que estaba junto al elevador; que nunca había escrito todo lo que había pensado y apenas esbozado; que estábamos en un séptimo piso y ya cuando llegáramos al lobby todo se habría caído. En el pasillo se escucharon voces. Justo en ese momento dejó de sentirse. Se hizo el silencio por un rato, luego las voces regresaron y volvieron a irse. 4.24. Mi mamá volvió a dormirse sin problemas. La luz siguió parpadeando en el techo. Tenía taquicardia y dolor de cabeza, no podía dormirme, me indigné porque según yo estaba soñando algo padrísimo que olvidé en el momento en el que pensé aaaaah. Pensé en que justo en el temblor del 85 estaba con mi mamá, y evidentemente no me acordaba de nada, pero según me ha contado estábamos por el periférico porque me llevaba a casa de mi abuela, yo no lloré ni nada, así que tal vez ni lo sentí. La luz siguió atormentándome con la taquicardia. Intentar pensar en nada nunca me funciona, porque siempre termino pensando en que es imposible pensar en nada, y como tampoco nunca he sido buena contando borreguitos, mejor repetí la letra de "Cuando pase el temblor" frenéticamente, hasta que me quedé dormida sin darme cuenta.

Comentarios

no está bien que diga esto, pero amo los temblores
Renato dijo…
ja! La verdad que yo iba a decir eso antes de abrir la ventanita de los comentarios. Me gustan los temblores, no me molestaría morir en uno, preferentemente provocado por el Popocatépetl, sería una buena manera.

Lo de la bolsa de canguro en las mamás, eso sí es interesante. Ojalá todas tengan una.
daviz dijo…
Las fuerzas incontrolables de la naturaleza infunden muuucho muchoo respeto!
yo solo he experimentado un temblor una vez en la vida, y pensé que había alguien debajo de la cama sacudiendola.
te puedes pasar toda la vida aburrido leyendo cartelitos de que hacer en caso de sismo o incendio mientras esperas al ascensor, y luego en el momento crítico se te olvida hasta cómo te llamas.
Gestionarte dijo…
instrucciones para escapar de un terremoto:
1. viva en un cuarto piso
2. esté jugando con su sobrina
3. cuando empiece el terremoto, piense que es un mareo
4. cuando se dé cuenta de que es un terremoto, póngase las medias y los zapatos para no bajar descalzo con esas uñas largas que tiene
5. espere unos segundos para constatar si se trata un terremoto valiente o sólo un bravucón
6. si se trata de un terremoto bravucón, mantenga la calma
7. despierte a su amada y avísele, pero sin alarma, para no provocar el pánico
8. asómese a la ventana para reírse de los vecinos que salen corriendo
9. desenchufe la laptop para no perder toda la información, y tómela entre sus brazos
10. recuerde que de nada sirve salir y utilizar las escaleras, así que no lo haga
11. que no lo haga, le digo
G Velázquez dijo…
fantasma:
yo no le veo nada de malo

ren:
curiosamente siempre que el popo se pone loco yo no estoy en puebla; de cualquier forma yo creo que aunque vivo en el centro si un día tiembla no moriré así

daviz:
tienes toda la razón sobre los cartelitos, nunca pueden recordarse cuando se necesita

gestionarte:
-tu mote me suena de alguna parte-
son demasiadas instrucciones como para aprendérmelas, además dos de ellas no podría aplicarlas; lo que sí es que la 9 lo haría instintivamente :)
chin, g.
las instrucciones de "gestionarte" son mías, lo que pasa es que estamos alojando unos chicos que hacen danza y sin darme escribí desde la cuenta de uno de ellos

en internet la identidad no vale ni su peso en bytes
Jesus dijo…
Vaya, yo casi muero en un temblor en Chiapas en el 95, este post me recordo ese momento... eran las 10pm, estaba en un segundo piso cuando comenzo a temblar, por un arrebato quise bajar por las escaleras (ERROR) estaba todo completamente oscuro y bajaba tanteando escalones con el pie hasta que en el 5o escalon no senti nada, regrese... justo en el momento en que una pared de un piso superior se desplomo sobre las escaleras destrozando el barandal... cuando volvio la luz me di cuenta de que las escaleras estaban completas.
qué historia la de jesús!

ese escalón fantasma pero real, que te hace un favor...
G Velázquez dijo…
fantasma:
igual lo de gestionarte me sigue sonando, tal vez sólo sea que hay muchas compañías o colectivos que usan verbos que terminan con -arte para llamarse... creo que, a veces, es lo bueno de internet: la identidad no pesa y/o vale

Jesús:
zaz
sí que es una historia fuerte
si algún día tiembla cuando esté en planta alta, me acordaré de ti y no bajaré escaleras

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