12.2.09

El día comenzó temprano y atareado, hasta ahora tengo calma de sentarme a poner este post que desde temprano pensé. Hoy se cumplen 25 años de la muerte del enormísimo cronopio. Mi relación con Cortázar, y no lo había pensado hasta hoy, tiene algo así como diez años, cuando en la prepa descubrí en los libros de mi madre una antología de cuentos de Círculo de Lectores -que secuestré mucho tiempo hasta que me insistió que se lo regresara y me compró los Cuentos Completos, jiji-, luego pasé a Rayuela por recomendación de R, -que encontré en mi casa en una edición setentera de Sudamericana con un forro azul, era de mi padre y tenía algunas notas en clave que no entendí del todo y aún me intrigan un poco- me lo devoraba entre clases y había veces que me ponía tan triste o rara, entonces me volaba la última clase diciendo que tenía que arreglar cosas para la universidad -en último semestre daban permiso, lo que no sabían es que yo me iba a Puebla- y me iba al cineteatro a la primera función. Cortázar estuvo en mi casa desde que nací y yo tardé en descubrirlo, me tardé quince años en leerlo, bueno diez porque a los hasta los 5 no leía formalmente, cuando lo leí me preguntaba por qué no lo había leído antes. Diez años [muevo la cabeza, sintiéndome vieja] me parece mucho tiempo pero a la vez no lo siento tan lejano, es una cosa extraña, a estas horas no debería de estar hablando de algo que creo que ni siquiera entiendo bien... Pego el segundo párrafo del segundo capítulo de Rayuela, uno de los capítulos que más me emocionan y me causan un noséqué, que no me canso de leer en voz alta una y otra vez... Todos deberíamos leer a Cortázar una vez al mes...
En ese entonces no hablábamos mucho de Rocamadour, el placer era egoísta y nos topaba gimiendo con su frente estrecha, nos ataba con sus manos llenas de sal. Llegué a aceptar el desorden de la Maga como la condición natural de cada instante, pasábamos de le evocación de Rocamadour a un plato de fideos recalentados, mezclando vino y cerveza y limonada, bajando a la carrera para que la vieja de la esquina nos abriera dos docenas de ostras, tocando en el piano descascarado de madame Nouguet melodías de Schubert y preludios de Bach, o tolerando Porgy and Bess con bifes a la plancha y pepinos salados. El desorden en que vivíamos, es decir el orden en que un bidé se va convirtiendo por obra natural y paulatina en discoteca y archivo de correspondencia por contestar, me parecía una disciplina necesaria aunque no quería decírselo a la Maga. Me había llevado muy poco comprender que a la Maga no había que plantearle la realidad en términos metódicos, el elogio del desorden la hubiera escandalizado tanto como su denuncia. Para ella no había desorden, lo supe en el mismo momento en que descubrí el contenido de su bolso (era en un café de la rue Réaumur, llovía y empezábamos a desearnos), mientras que yo lo aceptaba y lo favorecía después de haberlo identificado; de esas desventajas estaba hecha mi relación con casi todo el mundo, y cuántas veces, tirado en una cama que ni se tendía en muchos días, oyendo llorar a la Maga porque en el metro un niño le había traído el recuerdo de Rocamadour, o viéndola peinarse después de haber pasado la tarde frente al retrato de Leonor de Aquitania y estar muerta de ganas de parecerse a ella, se me ocurría como una especie de eructo mental que todo ese abecé de mi vida era una penosa estupidez porque se quedaba en mero movimiento dialéctico, en la elección de una in conducta en vez de una conducta, de una módica indecencia en vez de una decencia gregaria. La Maga se peinaba, se despeinaba, se volvía a peinar. Pensaba en Rocamadour, cantaba algo de Hugo Wolf (mal), me besaba, me preguntaba por el peinado, se ponía a dibujar en un papelito amarillo, y todo eso era ella indisolublemente mientras yo ahí, en una cama deliberadamente sucia, bebiendo una cerveza deliberadamente tibia, era siempre yo y mi vida, yo con mi vida frente a la vida de los otros. Pero lo mismo estaba bastante orgulloso de ser un vago consciente y por debajo de lunas y lunas, de incontables peripecias donde la Maga y Ronald y Rocamadour, y el club y las calles y mis enfermedades morales y otras piorreas, y Berthe Trépat y el hambre a veces y el viejo Trouille que me sacaba de apuros, por debajo de noches vomitadas de música y tabaco y vilezas menudas y trueques de todo género, bien por debajo o por encima de todo eso no había querido fingir como los bohemios al uso que ese caos de bolsillo era un orden superior del espíritu o cualquier otra etiqueta igualmente podrida, y tampoco había querido aceptar que bastaba un mínimo de decencia (¡decencia joven!) para salir de tanto algodón manchado. Y así me había encontrado con la Maga, que era mi testigo y mi espía sin saberlo, y la irritación de estar pensando en todo eso y sabiendo que como siempre me costaba mucho menos pensar que ser, que en mi caso el ergo de la frasecita no era tan ergo ni cosa parecida, con lo cual así íbamos por la orilla izquierda, la Maga sin saber que era mi espía y mi testigo, admirando enormemente mis conocimientos diversos y mi dominio de la literatura y hasta del jazz cool, misterios enormísimos para ella. Y por todas esas cosas yo me sentía antagónicamente cerca de la Maga, nos queríamos en una dialéctica del imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared. Supongo que la Maga se hacía ilusiones sobre mí, debía creer que estaba curado de prejuicios o que me estaba pasando a los suyos, siempre más livianos y poéticos. En pleno contento precario, en plena falsa tregua, tendí la mano y toque el ovillo París, su materia infinita arrollándose a sí misma, el magma del aire y de lo que se dibuja en la ventana, nubes y buhardillas; entonces no había desorden, entonces el mundo seguía siendo algo petrificado y establecido, un juego de elementos girando en sus goznes, una madeja de calles y árboles y nombres y meses. No había un desorden que abriera puertas al rescate, había solamente suciedad y miseria, vasos con restos de cerveza, medias en un rincón, una cama que olía a sexo y a pelo, una mujer que me pasaba su mano fina y transparente por los muslos, retardando la caricia que me arrancaría por un rato a esa vigilancia en pleno vacío. Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad. La Maga no sabía que mis besos eran como ojos que empezaban a abrirse más allá de ella, y que yo andaba como salido, volcado en otra figura del mundo, piloto vertiginoso en una proa negra que cortaba el agua del tiempo y la negaba. 

16 comentarios:

llorch dijo...

En mis bitácoras de hace diez años también apunté que debía leer Rayuela por los menos una vez al año.

Algo tiene de acción y olvido la lectura de Cortázar.

En realidad es el argentino al que sí le debieron el Nobel.

Bonita foto

unpurtio

G Velázquez dijo...

¿y sí lo lees por lo menos una vez al año, llorch?

El Nobel, pues igual pero en el fondo lo no necesitaba, no sé...

un abrazo

el fantasma de García dijo...

sentí un escalofrío al terminar de leer el párrafo... todavía lo tengo

llorch dijo...

@gina

No. Volví a leerlo hace tres años y no me quedaron ganas. XD Los demás textos que conozco de él sí.

Quiza los autores no necesitan el Nobel, salvo para tener un milloncito en sus cuentas de banco. Pero en una terna entre Borges, Bioy, Saer y Cortázar, se lo hubiese dado a este último (claro, tomando en cuenta la politik de esa organización)

Fue una grata sorpresa encontrarme con un texto de Julio como cuento infantil. ¿No lo has visto en Sanborns o en las librerías de por allá?


({)

foria

LSz. dijo...

Yo, también, escalofrío.
"Hay ausencias que significan un verdadero triunfo" Cap. 23.







alnes

el fantasma de García dijo...

El Nobel es una tontería.


(parece que blogger no quiere que escriba más aquí: me ha puesto como palabra de verificación "ngsmsagn"; no sólo es difícil de escribir de un tirón, sino que además parece decir. "No te GaStes MenSAGeaNdo")

ven??

la escribí mal (o me equivoqué en la contraseña)

ahora me pide "avenedi", que es fácil, pero también parece que me acusara de arribista.

G Velázquez dijo...

¿escalofrío bueno o malo?

****
sí, el Nobel da igual, aunque a veces ayuda a que se conozcan escritores de países remotos y que los traduzcan y que las ediciones sean más baratas... ¡en el 2009 deberá de ser Amos Oz!

****
¿te refieres a El discurso del oso , ll? Es lindo, sí, lo tengo...

****
no habrá más palabra de verificación, fantasma, para que escribas todo lo que quieras...

el fantasma de García dijo...

G: extraño les mots de vérification!

vi el video de holden que pusiste hace unos días: es adictivo

conoces a tilly and the wall? no tiene nada que ver, pero los conocí hoy - están buenos!

te iba a dar una cuarta opción para pasar el viernes... pero ya se hizo sábado

samuel dijo...

Hmm

como sabrás, mi relación con ese señor de la foto fue/es demasiado complicada, así que no diré nada más

o bueno sí
un vaticinio:

si siguen manoseando a Bolaño, se va a convertir en el nuevo Cortázar. Todos los grupis-cursis de Cortázar, los lectores en público de lo que debería ser privado, los que piensan que son cronopios porque copian cosas de el señor cronopio, seguirán a Bolaño

y entonces podremos leer a Cortázar en paz

ps. vivan las palabras de comprobación

llorch dijo...

@samuel
Eso no es un vaticinio. Al menos mi entorno me hace creer que eso ya ocurrió.

@gina
justo! :D


nesins

G Velázquez dijo...

fantasma:
te recomiendo que bajes algún disquito de holden, son realmente buenos, así como el video. Ya escuché a Tilly and the wall en su myspace, su beat es pegajoso y me gustaron sus toques ochenteros, gracias por el tip. Esperaré al otro viernes para conocer el ejemplo de tu cuarta forma de pasarlo =)

G Velázquez dijo...

S:
llorch tiene tooooda la razón del mundo, no es vaticinio, sucede desde hace unos años ya. Da igual, Bolaño y Cortázar por más manoseados que los tengan siguen siendo igual de geniales y tal, para leerlos en paz depende de cada quien y ya, obvio que si te quieres poner a hablar de eso, claro que no habrá paz en ello, pero creo que es algo muy distinto al mero hecho de leerlos, devorarlos, disfrutarlos, interiorizarlos, y tal.

llorch:
sí sí, ése es muy lindo. También hay otro 'infantil' Silvalandia, inconseguible, pero gracias a las bondades virtuales, helo aquí http://www.patriagrande.net/argentina/julio.cortazar/silvalandia/index.htm

daviz dijo...

una vez al mes tal vez sea demasiado, aunque es verdad que novelas como Rayuela dan para releerlas, tal vez por fragmentos, con esa frecuencia, por lo rico del contenido y el metacontenido digamos que lo acompaña :)

recomendaáis algun otro Cortazar fuera de Rayuela y los Premios?

ah curioso, el otoño pasado nos vimos sin quererlo atravesando el cementerio de Montparnasse en Paris. Aquello estaba atestado, integrado casi con las calles circundantes. Ya puestos, nos pusimos por curiosidad ¿morbosa? a buscar la tumba de Julio Cortázar.¿cómo creeis que es la tumba de un personaje introvertido y un genio de letras? Pues ni idea, nunca la encontramos, la exploración terminó al toparnos con la tumba de Porfirio Diaz.

saludos

G Velázquez dijo...

daviz:
yo me refería a la obra de Cortázar, lo que sea, un cuento al mes, un ensayito, algún capítulo de Rayuela...

a mí me encanta el Cortázar cuentista, creo que Final del juego es uno de mis libros consentidos, aunque siempre que digo eso pienso también en lo buenos que son Deshoras, Bestiario, Historias de cronopios y famas, Un tal Lucas, o Las armas secretas... creo que recomiendo a todos los Cortázar, porque aun como poeta tiene algo que me gusta, supongo que es cuestión de que cada quién le encuentre el gusto...

yo he visto fotos de la tumba, es blanca y parece que está llena de cosas y flores...

¡saludotes!

| n | dijo...

"si siguen manoseando a Bolaño, se va a convertir en el nuevo Cortázar. Todos los grupis-cursis de Cortázar, los lectores en público de lo que debería ser privado, los que piensan que son cronopios porque copian cosas de el señor cronopio"
???!?!?!!!?!

G Velázquez dijo...

jejeje
protesta, Pali, protesta