26.2.09

Aunque sabía que no iba a estar, casi cada tres días entraba a ver si ya había algo. Parecía que no, pero la espera realmente me afectaba, la incertidumbre me pone medio loca. Hoy entré temprano y no había nada, hace rato justo cuando estaba por irme a mi cuarto a terminar de escribir los pendientes que debo, entré a la página, hice click donde siempre hacía click y no pasaba nada, esta vez vi que acababan de colgar la lista. El primer nombre que vi fue el de la chica de turismo. Y luego nada. No voy a ninguna parte en octubre. No pasará nada de lo que supuestamente debería de pasar. Es muy raro, eso que parecía o se percibía tan cercano se aleja totalmente, y es como si nunca hubiese estado cerca de eso que tanto se deseaba. Sin querer parecer de lo más dramática, debo decir que es extremadamente triste y también desconsolador. Dije que no me iba a sentir mal si no pasaba porque yo me había sentido bien cuando hice lo que debía hacer, pero, vamos, es inevitable sentirse mierda aunque uno haya supuesto cualquier sentimiento previamente. En un momento estuve a punto de repasar todo lo que dije para encontrar la imperfección, a punto estuve de culpar a Philip Roth o a la didáctica desarrolladora o a Freire o a Alfonso Reyes o a mis propias ideas/perspectivas, me detuve justo a tiempo porque desdecirse apesta. En lo que sí caí fue en la autoaniquilación al entrar en comparaciones, eso también apesta pero me fue inevitable, ahora sólo puedo mover la cabeza. Podría seguir escribiendo pero lo más probable es que me azotaría simbólicamente hasta desnucarme, eso además de apestar es patético. El ánimo o el todo va a salir mejor o el todo pasa por algo o el a lo que sigue, no sirven nunca. La buena noticia es que se me ha destapado la nariz, la mala es que posiblemente me quede sin kleenex o, siguiendo la línea dramática, sin nariz. Tal y como lo sospechaba hace semanas: el desencanto se está apoderando del mundo. No voy a hablar de eso.

25.2.09

Los perros del alba en minería

Éste viernes presentan la revista Eusebio Ruvalcaba y Anuar Jalife -a.k.a. el divo de Cuévano-. Si van, comprobarán el carisma insuperable de éste último y sabrán por qué las chicas recorren kilómetros para verlo aunque sea cinco minutos -si no, no sería divo-, y por qué todos los chicos quieren ser sus compinches. No sean malos y los que puedan dense una vuelta. Es una revista linda. Si compran las dos podrán descubrir la bonita figura subliminal que forman juntas. Yo no podré ir, así que alguien me cuenta, por favor.

jo

24.2.09

Aluciné como nunca antes, creo nunca había tenido tanta fiebre, no lo recuerdo. Tenía 39° y me la pasaba dando vueltas en la cama, muerta de frío, destapada y con una toalla fría en la frente. No me había sentido tan mal desde que me dio varicela en tercer semestre. Comencé a ver figuritas en el techo, dejé de ver el techo y me puse a ver las fotos de la pared, una boca se movía. Cerré los ojos, podía dormir cada media hora, luego despertaba y alucinaba media hora y volvía a dormirme media hora. En esos lapsos me obsesionaba con el termómetro y me desesperaba que no bajara o que bajara tan poco. Estuve a punto de llamarle a mi mamá para contarle mi desesperación, pero no era onda preocuparla y despertarla de madrugada. Ya quería que fuera de mañana, pero todo pasaba lento. Entre lo poco que soñé apareció desconocido de la blógsfera que me da mucha curiosidad, se ponía a charlar conmigo y me mandaba su foto, era algo así como rubio, pero parecía que se había metido en una cámara de bronceado y había salido mal, su piel era amarillenta y café, lucía una sonrisa en la foto, yo no entendía por qué me mandaba su foto, tampoco sabía por qué estábamos platicando. Sentía que los grillos estaban dentro de mis oídos. Me preguntaba si me quedarían unas cuantas neuronas para terminar mis pendientes después de esa noche, también divagaba sobre los supuestos centímetros que crecería con tanta fiebre, nunca he sabido si eso es mito, seguro sí. De niña, cuando tenía fiebre,  me gustaba la sensación de que mi cerebro se expandiera, también sentía que el techo se acercaba cada vez más a mi cara. Luego soñé que Carito iba por mí y me llevaba al doctor, era un lugar lejísimos, el doctor era árabe, y me revisaba toda, hacía que me desnudara y yo con toda la naturalidad del mundo lo hacía frente a todos los que estaban en ese consultorio; al principio me regañaba por no acudir regularmente al doctor y que por eso tenía fibrosis, yo no entendía nada y me tapaba con una almohada porque sentía mucho frío, luego de miles de regaños y explicaciones concluía que era sólo una infección en la garganta; me daba a firmar unos papeles para autorizar mi envío a Líbano, yo argumentaba que no podía porque todavía tenía que entregar varias cosas, me decía que no me tardara y regresara pronto para que me pudiera ir, que ya me hacía falta que había permanecido mucho tiempo en México, Carito también quería ir a Líbano, y me regañaba por nunca ir al doctor cuando debía. Cuando ya era de mañana y tenía toda la intención de ir al doctor, pues me seguía sintiendo de lo más jodida, me quedé dormida las horas, sin dar vueltas y sin despertar. Ya al medio día salí a la calle sintiendo que el mundo, el frío y el sol eran de lo más hostiles. El doctor que me revisó era muy joven, me preguntó todo lo que me pasaba y luego de escuchar mi lista detallada de síntomas me vio con cara de hipocondriaca. Me tomó la temperatura y seguía alta, 37.5°, vio mi garganta e hizo cara de susto, me puso un espejo de frente para que yo misma la viera. No entendí su afán didáctico. Mi garganta era asquerosa. Le dije que hacía dos semanas había tenido una gripe/tos de aquellas, pero que las bondades del propóleo me habían curado, le dio mucha risa, yo se lo decía en serio. Me auscultó delicadamente y yo pude notar que tenía manos feas, nunca sería cirujano. Me interrogó detalladamente sobre mis antecedentes médicos, pero no dijo nada, sólo apuntaba. Me recetó un tratamiento y me lo explicó con paciencia, dijo que si me lo tomaba saliendo me sentiría bien en máximo tres horas. No sé en realidad cuánto pasó, pero mejoré. Ahora me siento asquerosamente. ¿Por qué mis defensas serán nulas?

23.2.09

¡tómala, barbón!

Denise Dresser escribió 'Carta abierta a Carlos Slim', después de sus declaraciones en el dichoso Foro...

Estimado Ingeniero:

Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro. He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro Qué Hacer Para Crecer y he reflexionado sobre sus implicaciones. Su postura en torno a diversos temas me recordó aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: “Lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos”. Y creo que usted piensa algo similar: Lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, p ara el Grupo Carso, es bueno para México. Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable. De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso, y menciono las más notables:

–Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en que los costos de las telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara y la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar.

–Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que buscan precisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su sector.

–Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que personas como usted proveen. Pero es precisamente la falta de crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos en México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la persistencia de prácticas anticompetitivas que personas como usted justifican.

–Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos”. Dice que ojalá no entremos a una etapa de Sell Mexico a los inversionistas extranjeros, y cabildea para que no se permita la inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo usted, como inversionista extranjero en Estados Unidos, acaba de invertir millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup. Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe ser rechazada en México.

–Usted reitera que “necesitamos ser competitivos en esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la competencia”. Pero al mismo tiempo, en días recientes, ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de juego.

–Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresa –Telmex– las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión.

–Usted dice que la clase media se ha achicado, que “la gente no tiene ingreso”, que debe haber una mejor distribución del ingreso. El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de la Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: Los consumidores gastan 40% más de lo que debieran por la falta de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más alto lo pagan los pobres.

–Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia 20 gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopolios públicos. Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen.

–Usted habla de la necesidad de “revisar un modelo económico impuesto como dogma ideológico” que ha producido crecimiento mediocre. Pero precisamente ese modelo –de insuficiencia regulatoria y colusión gubernamental– es el que ha permitido a personas como usted acumular la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en cuanto a su forma particular de acumular riqueza. La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de una década revela entonces un serio problema: Hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y su forma de proceder; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio.

Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante la opinión pública, usted no habló de las grandes inversiones que iba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la crisis que iba a asumir, de las características del nuevo modelo económico que apoyaría. En lugar de ello nos amenazó. Nos dijo –palabras más, palabras menos– que la situación económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de inversión. Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió.

Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado que sólo busca el desarrollo de México. Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir. Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un nacionalismo mal entendido y aceptan la expoliación de un mexicano porque –por lo menos– no es extranjero.

Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil 20 maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidian su fortuna, o tienen algún problema personal, o una resentida. Pero no es así. Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos que firman; cansados de las rentas que transfieren; cansados de las empresas rapaces que padecen; cansados de los funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos.

Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear. Que podría competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñando. Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible. John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que, en este momento crítico para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a ser uno de ellos.

I've said to myself this affair never will go so well

Qué buena versión, me encantaron los metales estruendosos... No conozco a la mujer, pero lo grabaron en Hungría.
[Creo que nunca te lo había dicho, porque nunca lo había relacionado, pero el día que te conocí escuché esta canción repetitivamente por la mañana, jo, el día en que no imaginé todo lo que vendría después; deberías de traducir la letra más o menos como a Pound. Hoy fue uno de esos días en los que cuando te vas pienso / siento / acepto / recuerdo / asumo que te amo locamente. Hacía mucho que una prensa no me sabía tan bien. Qué bueno que no quieres ser mi amigo, quelqu'un, jiji]

22.2.09

Sunday afternoon

Qué domingo tan tequilero éste... Y yo con ganas de salirme a donde sea, pero estoy alejada de la civilización que me place así que no me enfrascaré en el periférico las horas, ni me perderé en ríos de familias felices que han salido a dominguear. Mañana voy a Minería, acabo de recordar que en los libros de la UNAM siempre hay joyitas accesibles. Cat Power será prácticamente lo mismo que en mayo, por lo menos el set list, dejaré la necedad para luego, ya volverá. Hoy es un buen día para escuchar sin cesar a Rachael Yamagata...
Es oficial, a estas alturas la cafeína me relaja. Un expresso doble ya no me hace efecto ni cinco minutos (¿Es posible que la cafeína produzca el efecto contario al que está destinado o comenzaré a estar más defectuosa de lo que se sabía?). Hace rato en vez de despertar un poco se me cerraban los ojos. Yo misma me sacudía para no cabecear. Muchas cosas sin entender, me la pasé buscando un beat inexistente. Pensé en aquella noche estrellada cuando escuché en vivo a David Gilmore Trio, cuando concluí que sería difícil que un concierto de jazz superara eso, aunque yo no sepa nada de jazz, casi estoy convencida de que con sólo escuchar, gusta o no, sientes o no, no hay más. Ahora en vez de sobrarme, me faltarán caracteres y espacios... No sé si quedarme el lunes para ir a Cat Power, he estado especulando toda la tarde y todavía no me decido; no sé si vendrá sola o acompañada de la Dirty Delta Blues Band, asumo que es lo más probable; no sé si será lo mismo que la vez pasada o mejor o peor; no sé si vaya a hacer pancho y a dejar todo botado como su fama avala, no sé si eso sea puro mito; no sé por qué pero me parece sospechoso que el boleto cueste menos que la vez pasada; no sé si me quedo dónde sería bueno pernoctar; no sé qué pasará, tal vez todo dependa de lo que lea entorno a su actuación en el MX Beat de hace unas horas... Qué le pasará a blogger, no me deja justificar el post.

21.2.09

Ya pasó otro viernes, esta vez pareció más a lo que todos llaman viernes, por lo menos la noche. Fui escucha de tanta información que no sé muy bien qué hacer con ella, la mayoría mereció un: ¡qué fuerte! Otras fueron de risa, otras no me las creí del todo pero nadie podría distinguir qué me creí y qué no. Di muchas vueltas, hacía mucho que no daba tantas vueltas. Y cuando sólo había ruido y yo me quedaba observando lo que pasaba, también pensaba en cómo sería ése viernes para muchos que conozco y desconozco -pero de cierta forma alcanzo a percibir a lo lejos-, no llegué a mucho, sólo divagues que llenaban el silencio interno... A estas horas debería sentirme cansada, pero me rondan preguntas sin respuestas: por qué la gente está tan interesada por la vida sexual de los demás; por qué alguien que se lleva bien con la gente, necesariamente en las mentes retorcidas de los especuladores, tiene que ver con todos; por qué hay quienes viajan a otro país por 'amor' y por qué casi siempre termina igual; por qué la gente -además de por bocafloja- por quedar bien dice lo que sea; por qué todos buscan culpables para todo; por qué algunos son incapaces de aceptar sus complejos como son y en su lugar se inventan chismes... Hoy confirmé que no hay que confiar en nadie que alguien lleve a tu casa, porque uno nunca sabe. En pocas horas tengo que regresar al DF, sospecho que todo el día estaré como zombie. Quisiera ir a Minería a ver, por lo menos, lo que no compraré este año ¿alguien sabe qué tal está? Se siente que esta -maldita- primavera será de lo más calurosa, ¿algún día el clima volverá a ser más o menos regular y no extremoso? Ya es sábado y yo sigo sin saber la cuarta opción para pasar un viernes...

20.2.09

No hay futuro

Cuando M me pasó esta canción se me hizo sosa, pero después volví a escucharla y terminé considerándola como aceptable. Días después, sin volver a pensar en la canción, estaba en el súper recordando qué más me faltaba y, de la nada, comencé a cantar: no hay futuro y sé que es duro ver que no queda máaaas, es lo que siento debo confesar ya está aquí ya está aquíiii. Luego en mi cerebro siguió la tonadita y me dieron ganas de mover la cabeza. Llegué a bajar el disco. Estuve días cantándola y escuchándola 439309 veces, M confesó que él tampoco podía sacársela de la mente. Hoy en la mañana mi ipod estaba en random y se me apareció la canción, lástima que no se me vino a la mente los días pasados. Heeeeeey, let da music shake you...

19.2.09

tan triste...


Fui a dar las clases de Á, porque se fue al Encuentro de Poesía en Villahermosa. No debía hacer gran cosa, sólo dar temas que ya me sé de memoria porque siempre los doy en el verano, lo único distinto fue que en un grupo hablé de Cortázar, con ese grupo Á temía que se me salieran de control porque eran los más desmadrosos de todos, curiosamente fue con los que mejor congenié -y los 'buena onda' me parecieron nefastos y tuve que fingir que era fascista-. La segunda prepa ya la conocía porque ahí hice mi práctica docente, por eso no me sorprendió el desorden en el que coexisten, hace años era así, sólo que eran menos alumnos, ahora todo estaba multiplicado por dos -incluyendo las instalaciones-. El final del primer día no estuvo mal, pero tampoco me quedaron muchas ganas de dar clase todos los días. Sí, claro, es distinto cuando son 'tuyos', pero aun así me negaba a la idea. Hoy regresé, apliqué exámenes en la primera escuela. Son salones tan pequeños que sólo veinte alumnos terminan todos amontonados, quesque me puse muy ruda para que no copiaran, se pusieron nerviosos y al parecer no se atrevieron, la verdad es que a mí me daba igual... Las respuestas de algunos me dieron risa por las tonteras que son capaces de poner, después de un rato de leer respuestas dejó de darme risa y me pareció deprimente... De la segunda escuela no quiero decir nada, sólo que ratifiqué lo que comencé a pensar ayer: ir/estar/trabajar en escueluchas te hace sentir como personucha... No es noticia nueva lo terrible de la educación en México, cada vez peor y peor con las nuevas generaciones, que a mi parecer no tienen límites y por eso son unos irrespetuosos, indisciplinados, indeseables, incultos, ignaros, impedidos, iletrados... Me acuerdo tanto de Quiroz y las maravillosas teorías y técnicas pedagogicas que nos enseñaba para que las aplicáramos cuando diéramos clase, para que comenzáramos la diferencia, era emocionante pensar en que se podía hacer algo, ahora es más que triste recordarlas e intentar aplicarlas porque simplemente no se puede, no se dejan, no pueden salirse del molde tradicionalista, no existe alguien lo suficientemente paciente para no desistir -tal vez Quiroz, pero seguro en muchos momentos nos mandaba lejos-. No son malas personas, y quizás simplemente son víctimas del sistema, pero ¿qué no se darán cuenta? ¿por qué nadie dice nada? ¿de qué sirven tooodas las investigaciones que hacen para describirlo todo si al final no cambia nada? ¿por qué nadie hace nada?  
     Hace rato encontré un alacrán en el baño, estaba descalza y a punto estuve de que me picara. Cuando grité se quedó quieto y así pude atraparlo en un vaso; lo dejé ahí mucho tiempo, no me atrevía a matarlo, no quería, me sentí terriblemente cuando lo aplastaba y crujía. Todavía tengo ansias. Es tan raro, mi cuarto es un congelador, no me explicó cómo terminó ahí.

18.2.09

El martes sonó el despertador y no me levanté, volvió a sonar varias veces después y seguí apagándolo; ya no me importaba llegar tarde a terminar el trámite, necesitaba dormir. Irónicamente llegué sólo media hora después que el día anterior, nada de tráfico, poca gente en el metro, rapidez, una maravilla, al minuto de haber entrado en la oficina cucha ya estaba afuera. Eso me llevó a pensar que la mejor arma contra la burocracia es el mevalemadres. Tenía que esperar tres horas, me fui al centro, en el camino decidí que no volvería a transbordar y que debía quedarme cerca de la línea rosa... Quería ir al café Emir de Uruguay, pero para variar traía muchas cosas y ya estaba cansada de cargarlas, así que me quedé en el Jekemir de Isabel la Católica. Buenísimo el café. Organicé mis notas de Alanis, preparé la clase con la que supliría a Á, completé la bitácora, escribí una carta y platiqué con la mesera, quien cada vez que pasaba por ahí se detenía a hacer cualquier comentario: que si no había desayunado, que si se le había hecho tarde y nunca le pasaba, que si dos expressos era mucho, que si las manifestaciones, que cómo le había hecho para no tomar café con azúcar, que si estaba muy jovencita para tomar tanto café, que si mi mamá no me regañaba... y todo terminaba con un tonito chilango y un manita al final. Creía que eso ya me había hecho el día, pero luego llegó el señor de la foto, y se puso a tocar, tan despreocupado, tan apasionado, que no podía dejar de verlo y me entretuvo los cuarenta minutos que me quedaban... 

16.2.09

We haven't located us yet...

El viernes iba a jactarme de cuánto me aman los burócratas y de cómo yo no podría ser para nada un buen personaje kafkiano. Y eso del amor es porque a pesar de que los trámites siempre son tediosos y complicados, yo les pregunto a los funcionarios si no puede ser más sencillo, más rápido, más eficiente -no sé qué cara ni qué tono uso-, y entonces ellos se ponen serios si hay gente y luego cuando nadie escucha me susurran que pueden ayudarme y hacerme las cosas fáciles; no los soborno, nunca los he sobornado ni los sobornaría, a pesar de eso siempre me ayudan, son tan amables, tan lindos que me dan ganas de abrazarlos cuando los trámites ajenos que hago salen el mismo día y no en tres como se supone debe de ser. Hoy el amor que los burócratas me profesan se revirtió y los engorrosos pasos para hacer un solo trámite me complicaron la existencia. De nada sirvió que madrugara ni que saliera cuando todavía hacía mucho frío, ni estar atrapada más de media hora en echegaray, ni que llegara justo cuando abrían la oficina en candelaria, ni que corriera a pagar a la tesorería, mañana tengo que regresar a la misma hora de la madrugada a terminarlo, a ver si ahora sí. Horrible día para salir, vi tres manifestaciones -y ninguna entendí el punto de su protesta- y perdí la cuenta de cuántas horas estuve sentada en algún vehículo que avanzaba 1 metro cada 3 minutos, caminé lo más posible pero el sol era espantoso y mis zapatos no ayudaban mucho. En ciertos momentos me sentía perdida y sin saber muy bien qué decir o qué hacer, sospecho que fui pésime compañía en ratos. Todo estaba caótico y desconectado, me pregunto si alguien en el DF tuvo un día calmado y maravilloso.  Tengo los ojos chiquitos, irritadísimos y rojos, no sé en qué momento se pusieron así. Mañana debo repetir lo mismo, espero que la sensación de estar perdida desaparezca. Pinche Kafka, donde quiera que esté, se ha de estar riendo de mí.

14.2.09

[...yo no quiero catorce de febrero...]

Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses;
que se pierda
tanto increíble amor.
Que nada quede, amigos,
de esos mares de amor,
de estas verduras pobres de las eras
que las vacas devoran
lamiendo el otro lado del césped,
lanzando a nuestros pastos
las manadas de hidras y langostas
de sus lenguas calientes.

Como si el verde pasto celestial,
el mismo océano, salado como arenque,
hirvieran.
Que tanto y tanto amor
y tanto vuelo entre unos cuerpos
al abordaje apenas de su lecho, se desplome.

Que una sola munición de estaño luminoso,
una bala pequeña,
un perdigón inocuo para un pato,
derrumbe al mismo tiempo todas las bandadas
y desgarre el cielo con sus plumas.

Que el oro mismo estalle sin motivo.
Que un amor capaz de convertir al sapo en rosa
se destroce.

Que tanto y tanto, una vez más, y tanto,
tanto imposible amor inexpresable,
nos vuelva tontos, monos sin sentido.

Que tanto amor queme sus naves
antes de llegar a tierra.

Es esto, dioses, poderosos amigos, perros,
niños, animales domésticos, señores,
lo que duele.
Eduardo Lizalde

12.2.09

El día comenzó temprano y atareado, hasta ahora tengo calma de sentarme a poner este post que desde temprano pensé. Hoy se cumplen 25 años de la muerte del enormísimo cronopio. Mi relación con Cortázar, y no lo había pensado hasta hoy, tiene algo así como diez años, cuando en la prepa descubrí en los libros de mi madre una antología de cuentos de Círculo de Lectores -que secuestré mucho tiempo hasta que me insistió que se lo regresara y me compró los Cuentos Completos, jiji-, luego pasé a Rayuela por recomendación de R, -que encontré en mi casa en una edición setentera de Sudamericana con un forro azul, era de mi padre y tenía algunas notas en clave que no entendí del todo y aún me intrigan un poco- me lo devoraba entre clases y había veces que me ponía tan triste o rara, entonces me volaba la última clase diciendo que tenía que arreglar cosas para la universidad -en último semestre daban permiso, lo que no sabían es que yo me iba a Puebla- y me iba al cineteatro a la primera función. Cortázar estuvo en mi casa desde que nací y yo tardé en descubrirlo, me tardé quince años en leerlo, bueno diez porque a los hasta los 5 no leía formalmente, cuando lo leí me preguntaba por qué no lo había leído antes. Diez años [muevo la cabeza, sintiéndome vieja] me parece mucho tiempo pero a la vez no lo siento tan lejano, es una cosa extraña, a estas horas no debería de estar hablando de algo que creo que ni siquiera entiendo bien... Pego el segundo párrafo del segundo capítulo de Rayuela, uno de los capítulos que más me emocionan y me causan un noséqué, que no me canso de leer en voz alta una y otra vez... Todos deberíamos leer a Cortázar una vez al mes...
En ese entonces no hablábamos mucho de Rocamadour, el placer era egoísta y nos topaba gimiendo con su frente estrecha, nos ataba con sus manos llenas de sal. Llegué a aceptar el desorden de la Maga como la condición natural de cada instante, pasábamos de le evocación de Rocamadour a un plato de fideos recalentados, mezclando vino y cerveza y limonada, bajando a la carrera para que la vieja de la esquina nos abriera dos docenas de ostras, tocando en el piano descascarado de madame Nouguet melodías de Schubert y preludios de Bach, o tolerando Porgy and Bess con bifes a la plancha y pepinos salados. El desorden en que vivíamos, es decir el orden en que un bidé se va convirtiendo por obra natural y paulatina en discoteca y archivo de correspondencia por contestar, me parecía una disciplina necesaria aunque no quería decírselo a la Maga. Me había llevado muy poco comprender que a la Maga no había que plantearle la realidad en términos metódicos, el elogio del desorden la hubiera escandalizado tanto como su denuncia. Para ella no había desorden, lo supe en el mismo momento en que descubrí el contenido de su bolso (era en un café de la rue Réaumur, llovía y empezábamos a desearnos), mientras que yo lo aceptaba y lo favorecía después de haberlo identificado; de esas desventajas estaba hecha mi relación con casi todo el mundo, y cuántas veces, tirado en una cama que ni se tendía en muchos días, oyendo llorar a la Maga porque en el metro un niño le había traído el recuerdo de Rocamadour, o viéndola peinarse después de haber pasado la tarde frente al retrato de Leonor de Aquitania y estar muerta de ganas de parecerse a ella, se me ocurría como una especie de eructo mental que todo ese abecé de mi vida era una penosa estupidez porque se quedaba en mero movimiento dialéctico, en la elección de una in conducta en vez de una conducta, de una módica indecencia en vez de una decencia gregaria. La Maga se peinaba, se despeinaba, se volvía a peinar. Pensaba en Rocamadour, cantaba algo de Hugo Wolf (mal), me besaba, me preguntaba por el peinado, se ponía a dibujar en un papelito amarillo, y todo eso era ella indisolublemente mientras yo ahí, en una cama deliberadamente sucia, bebiendo una cerveza deliberadamente tibia, era siempre yo y mi vida, yo con mi vida frente a la vida de los otros. Pero lo mismo estaba bastante orgulloso de ser un vago consciente y por debajo de lunas y lunas, de incontables peripecias donde la Maga y Ronald y Rocamadour, y el club y las calles y mis enfermedades morales y otras piorreas, y Berthe Trépat y el hambre a veces y el viejo Trouille que me sacaba de apuros, por debajo de noches vomitadas de música y tabaco y vilezas menudas y trueques de todo género, bien por debajo o por encima de todo eso no había querido fingir como los bohemios al uso que ese caos de bolsillo era un orden superior del espíritu o cualquier otra etiqueta igualmente podrida, y tampoco había querido aceptar que bastaba un mínimo de decencia (¡decencia joven!) para salir de tanto algodón manchado. Y así me había encontrado con la Maga, que era mi testigo y mi espía sin saberlo, y la irritación de estar pensando en todo eso y sabiendo que como siempre me costaba mucho menos pensar que ser, que en mi caso el ergo de la frasecita no era tan ergo ni cosa parecida, con lo cual así íbamos por la orilla izquierda, la Maga sin saber que era mi espía y mi testigo, admirando enormemente mis conocimientos diversos y mi dominio de la literatura y hasta del jazz cool, misterios enormísimos para ella. Y por todas esas cosas yo me sentía antagónicamente cerca de la Maga, nos queríamos en una dialéctica del imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared. Supongo que la Maga se hacía ilusiones sobre mí, debía creer que estaba curado de prejuicios o que me estaba pasando a los suyos, siempre más livianos y poéticos. En pleno contento precario, en plena falsa tregua, tendí la mano y toque el ovillo París, su materia infinita arrollándose a sí misma, el magma del aire y de lo que se dibuja en la ventana, nubes y buhardillas; entonces no había desorden, entonces el mundo seguía siendo algo petrificado y establecido, un juego de elementos girando en sus goznes, una madeja de calles y árboles y nombres y meses. No había un desorden que abriera puertas al rescate, había solamente suciedad y miseria, vasos con restos de cerveza, medias en un rincón, una cama que olía a sexo y a pelo, una mujer que me pasaba su mano fina y transparente por los muslos, retardando la caricia que me arrancaría por un rato a esa vigilancia en pleno vacío. Demasiado tarde, siempre, porque aunque hiciéramos tantas veces el amor la felicidad tenía que ser otra cosa, algo quizá más triste que esta paz y este placer, un aire como de unicornio o isla, una caída interminable en la inmovilidad. La Maga no sabía que mis besos eran como ojos que empezaban a abrirse más allá de ella, y que yo andaba como salido, volcado en otra figura del mundo, piloto vertiginoso en una proa negra que cortaba el agua del tiempo y la negaba. 

11.2.09

Words

Axes 
After whose stroke the wood rings, 
And the echoes! 
Echoes traveling 
Off from the center like horses. 
-----
The sap 
Wells like tears, like the 
Water striving 
To re-establish its mirror 
Over the rock 
-----
That drops and turns, 
A white skull, 
Eaten by weedy greens. 
Years later I 
Encounter them on the road--- 
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Words dry and riderless, 
The indefatigable hoof-taps. 
While 
From the bottom of the pool, fixed stars 
Govern a life.
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Sylvia Plath
Por razones que no revelaré, terminé viendo el partido de hoy por internet. No suelo estar al tanto de esas cosas, porque no tengo televisión y lo que más me ha interesado deportivamente hablando, en lo que va del año, ha sido el tenis -tan triste ver a Federer perder y llorar-. Pero parecía que hoy era un buen día futbolero. Se dio y ya. No tenía demasiadas expectivas porque vi el pasado contra Suecia, un día que casualmente estaba en casa de A y V, y fue horroroso. Aun así, aunque no se sea un aficionado empedernido uno siempre quiere que su equipo gane, o por lo menos que haga algo bien, y tiene ilusas esperanzas. Casi prediciblemente sucedió lo que siempre pasa. Ya es un cliché decir: para variar. Los pretextos finales ya están memorizados y todos se entretienen dándoles vueltas y vueltas, que si el clima, que si la cancha, que si las lesiones, que si los naturalizados, que si el técnico, que si falta el Cuauh, que si la presión del mundial, que si no se debió de ir Hugo, que si el árbitro, que si la manga del muerto. Es decepcionante, desconsolador, cómo un equipo puede ser tan mediocre. ¿Se sentirán tantito culpables de romperle el corazón a 98543909344398409854 aficionados que creen, y consumen tanto que les dan para sus chicles, en ellos? Yo creo que todo se resume a que son una bola de acomplejados; habían empezado bien, USA parecía que no sabía qué hacer al principio, después pasó y ya. Hasta Trinidad y Tobago ganó. No se merecen ir al mundial. Ojalá sigan perdiendo y no pasen. Esperemos que esta vez el dios del churro no les dé chance...

10.2.09

ámonos pa Monterrey

EL I ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES JÓVENES
CONVOCA
A todos los estudiantes de las carreras relacionadas con la Literatura y las Humanidades a participar como ponentes en el I Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes, a realizarse en Monterrey, Nuevo León, México, del jueves 16 al sábado 18 de julio de 2009, en la categoría de Ensayo de crítica literaria, bajo las siguientes:
BASES
I. Podrán participar los estudiantes con hasta 35 años de edad a la fecha de inicio del Encuentro, que se encuentren estudiando una licenciatura o posgrado relacionados con la Literatura y las Humanidades en alguna universidad de la República Mexicana.
II. Deberán enviar el abstract de un ensayo de crítica literaria sobre la obra o libro de un escritor mexicano de 35 años o menos. El abstract deberá ser escrito en computadora en letra Arial, 12 puntos, a doble espacio, con una extensión máxima de una cuartilla, y deberá tomar como base para su trabajo uno de los siguientes ejes temáticos del Encuentro:
1. La estética de la violencia
2. El mercado de la violencia
3. La violencia como tradición literaria
4. Literatura violenta: posturas morales y el trabajo creativo
III. El abstract deberá estar acompañado de una portada que contenga los siguientes datos: nombre completo, fecha de nacimiento, institución de educación superior en la que se encuentra inscrito, nombre de la carrera o posgrado que estudia, dirección postal, teléfono personal, correo electrónico, título de la ponencia, eje temático seleccionado, escritor seleccionado para el ensayo, así como una pequeña justificación sobre la elección de su trabajo ensayístico.
IV. Lo anterior deberá ser enviado por correo electrónico a la dirección oreyna@conarte.org.mx, o bien, en original y 3 copias, en un sobre sellado, a partir de la publicación de esta convocatoria y
hasta el 23 de marzo al:
Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León
“I Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes
Ensayo de crítica literaria”
Antiguo Palacio Federal, 3er. piso
Washington # 648 ote.
Centro, Monterrey, Nuevo León
C.P. 64000
V. Un Comité Dictaminador designado por el Comité Organizador del Encuentro dictaminará los trabajos enviados.
VI. El Comité Dictaminador seleccionará hasta 5 trabajos y deberán dar su fallo a más tardar el 27 de abril, el cual se hará público en las páginas de internet y
VII. Se contactará a cada participante que resulte seleccionado. Sus gastos de hospedaje y alimentación en Monterrey, serán cubiertos por los organizadores del Encuentro.
VIII. Los autores seleccionados se comprometen a entregar el Ensayo de crítica literaria, con una extensión máxima de 5 cuartillas, en letra Arial de 12 puntos, a doble espacio, a más tardar el día 29 de mayo de 2009. De lo contrario, su lugar será cancelado.
IX. El fallo del Comité Dictaminador es inapelable. El envío de trabajos implica la aceptación de las presentes bases.
Monterrey, Nuevo León, 9 de febrero de 2009.

6.2.09

No puedo distinguir si hoy hace menos frío que ayer o viceversa. De cualquier forma creo que no importe porque mi termostato interno está roto desde hace mucho tiempo. No quiero respirar bien porque siento el frío  llegándome hasta la garganta, no sé cómo dejar de sentir eso y no puedo terminarme de enfermar por más que quiero, tampoco termino de estar bien. No me gustan las medias tintas, y vivo atrapada ahí desde hace días... Es viernes por la noche y no hay "plan". Los que están en el messenger preguntan por qué y me gustaría decir que es por la misma razón que ellos, la verdad es que no es la misma, la verdad es que yo no tengo razón y para mí nada significa que sea viernes por la noche. Menos con este frío triste que envuelve la ciudad. Sé que es viernes porque eso dice mi calendario y porque hoy hubo basket. En realidad, no sé qué debería de estar haciendo o qué podría estar haciendo en estos momentos. Tampoco sé con quién me gustaría estar si es que quisiera estar con alguien. No tengo ganas de leer porque lo que leo ahora es más triste que este frío, y siempre que leo antes de dormir sueño un poco con eso, no quiero tener sueños azules ni grises; hoy no. Pienso en todos los viernes significativos que puedo recordar en este momento y se asoman pocos que parecen muy lejanos. En estos momentos quisiera no  evocar nada ni a nadie,  tener la mente en blanco y ya, sospecho que me es/será imposible. ¿Cuántas personas dormirán con guantes cuando hace tanto frío como hoy o como ayer o como antier? ¿Cuántos sabrán lo efectivo que es? 

5.2.09

Tintenherz


Lo primero que mencionaré es que no entiendo la relación entre la traducción al español de la versión cinematográfica y el título orginal. El libro sí lo tradujeron literal Corazón de tinta, pero la película El libro mágico ¡! No entiendo la relación, ¿el que se encargó de intitularlo en español se habrá tomado la molestia de leer la sinopsis de la película? No creo. El libro no es mágico, lo mágico de la historia reside en la forma de leer de unos cuantos... Y de eso va la trama, Mortimer, un 'médico de libros', es capaz de traer al mundo personas, animales o cosas ficticias al leer en voz alta, pero cuando algo llega, algo de la realidad se mete en el libro. Mo, o Lengua de Brujo, en una noche extraña trae a los personajes de Corazón de tinta y alguien de su mundo queda atrapada en el libro. Desde aquella noche no vuelve a leer en voz alta, pero la busca en todas partes. El villano, Capricornio, sale con muchos de sus secuaces, también sale Dedo Polvoriento, un saltimbanqui triste -que saltimbanqui de la literatura no lo es en el fondo- que juega con fuego y su mascota inseparable una marta Gwin -mis indiscutibles personajes consentidos-. Meggie, hija de Mo, es una niña que ama los libros y siempre está viendo personajes o situaciones literarias. Todo se pone interesante cuando Capricornio, manda por Lengua de Brujo, pues quiere que le traiga de su mundo a alguien innombrable; ahí empieza la aventura, a la que se van uniendo distintos personajes, por ejemplo, Elinor, una solitaria mujer que está obsesionada con los libros en sí, pero más con los viejos y las primeras ediciones... La autora es la alemana Cornelia Funke, que se dice es la Rowling alemana -para mí nada que ver, quizá sólo en el éxito editorial, pero vaya, podría ser cualquier best seller-, y este libro inaugura la trilogía Mundo de tinta. Si bien, nos recuerda un poco La historia interminable, que en algún epílogo aparece la clarísima influencia, es muy intertextual y entretenida, Funke narra de una manera -todavía no descubro la fórmula, pero igual me pasó con El Jinete del Dragón- en la que te quedas atrapado y es difícil dejar el libro, siempre quieres saber qué más va a pasar, o tal vez, cuando es muy predecible, cómo va a pasar (aunque se la pase dando indicios de que todo al final saldrá bien -recurso que me desagradó un poco y que no me acuerdo cómo se llama pero lo vi en clase de Filinich, cuando me acuerde pongo el nombre-). La perspectiva está centrada casi todo el libro en Meggie, así que la historia se va reconstruyendo a partir de lo que descubre o le cuentan. Un buen libro con una buena historia, sí, hay que reconocerlo: simple, pero eficaz. Desde el principio me gustó encontrarme a todos esos locos por los libros, me recordó a varias personas que conozco. Pienso en que mucho del encanto del libro reside en lo entrañable de los personajes. 
     Y pasando a la película: es una porquería. Es incluso más mala que la 'adaptación' de El amor en los tiempos del cólera, y vaya que eso era difícil de superar. No es que esté mal hecha, pero está pésimamente contada, parece que al guionista le contaron los detalles más básicos y con eso escribió poniéndole de su cosecha detalles que son de lo más chafas. Lo más rescatable es la actuación de Paul Bettany, como Dedo Polvoriento, y de Helen Mirren, como Elinor; también el paisaje, pero eso no lo crearon, Italia es así de bella. Lo demás está equis. Tergiversan todo, la esencia de los personajes, acciones esenciales de la historia, no hay matices, cuentan todo al aventón y de una forma tan superficial que dan ganas de gritar a cada rato: ¡¡¡así no es!!! El personaje de Meggie es pedorrísimo (tómese todos los adjetivos de la segunda acepción de la rae: adj. coloq. Dicho de una persona: Tonta, ridícula o presuntuosa.), pésima actriz y viejísima -para lo que dice en el libro-, seguro la hicieron así porque quieren que sea la heroína que el mundo estaba esperando, pero están operados del cerebro, nunca sucederá. Brendan Fraser, que se está poniendo muuuuy bien con el tiempo, interpreta a Mo medianamente bien, pero se queda en el camino, no aporta, no funciona, no convence. No habían pasado ni veinte minutos cuando ya me quería salir. Me quedé porque había pagado y tenía que ver con qué otras babosadas salían. Obviamente adaptar, o basarse en, un libro de 600 páginas debe de ser dificilísimo, pero reducirlo a una hora y media es indignante. Si un cuento 'corto' ("El curioso caso de Benjamin Button") lo hicieron una película buenísima de tres horas que no se sienten, por qué no esforzarse con esto, supongo que es cuestión de presupuesto, no lo sé, pero si van a hacer algo, háganlo bien... De regreso a mi casa estaba muy enojada, decepcionada enormemente de Cornelia Funke, cómo dejó que le hicieran eso a su libro, cómo pudo ser productora, cómo se vendió así, cómo se atreve a declarar que quedó muy satisfecha y contentísima con la película... lo que hace el dinero... una verdadera lástima. Ojalá no recauden nada y no se atrevan a hacer la segunda parte. Si llegan al cine y es lo único que hay, no la vean, no pierdan su tiempo ni su dinero.
     El libro sí es la onda, si es que les gustan los libros 'juveniles', con ondas fantásticas y de aventuras, por decencia no conté más detalles y más personajes porque arruinaría muchas cositas. Ya quiero leer el que le sigue -que por alguna extraña razón dejé en Querétaro-, aunque Cornelia Funke me provocará infinita aversión, pobres libros, ellos qué culpa...

4.2.09

La cumbia de Mario Bros.

Creo que hoy estoy particularmente simple. De cualquier forma, es indiscutible que ésta canción es digna de una sonrisota... Espero que Nintendo no los demande... Qué creativos, ¿no? No se pierdan el 'Mama mia!' Me pregunto cómo se baila...
El segundo número de los perros del alba ya está en Puebla. Pueden comprarla en Profética (3 sur 701, Centro), y en unos días también en la sucursal de la udla... Yo también tengo unas cuantas para los interesados... 
  • Portafolio - Antonio Téllez Pasaye
Dossier
  • Tribulaciones de un joven poeta - Malva Flores
  • Inventario en un café - Alejandro Palizada
  • Del cinema verité a la generación McWorld - Rolando Briseño
  • La genialidad entre vida y literatura - Daniel Ayala Bertoglio
  • Esto no es, pero podría serlo - Héctor Villarreal
  • Genios (guía mínima) - Eduardo Huchín
Taller
  • Daniel Silva
  • José Agostinho Baptista
  • Oliverio Macías
  • Daniel Bencomo
  • Álvaro Solís
  • Tomás Segovia
Los perros de la uva
  • Poemas de Francisco Castañeda Rojano
  • Comentario de Eusebio Ruvalcaba
Correspondencias
  • Carta a Hugo Gola - Carlos Ulises Mata
Reseñas
  • Animalia de Rafael Toriz - Daniela Bojórquez
  • Yo mismo de Benjamín Valdivia - Alejandro Palizada
Aletheia
  • Aristófanes y el mito de las contigencias corporales - David Delgado
Columnas
  • Música - El cavernario
  • Cine - Rogelio Castro. Miguel Rohán
  • Cómic - Bernardo Monroy
  • Televisión - Juana Rocha Luna

Así se hacen los chismes...

Siempre he dicho que el facebook es el chismógrafo más grande del mundo. También la cuna del ocio puro y duro... El viernes pasado, cuando estábamos en el basket, Y estaba muy indignado porque una noche antes el facebook le había notificado que VA había respondido la pregunta ¿Crees que Yussel Dardón haya tenido alguna vez una aventura sexual de una noche? Furibundo recriminó que el facebook se metiera en su vida sexual, y más si ni siquiera conocía a VA... Hoy a mí me notificaron que alguien había respondido algo sobre mí, y me acordé de lo que contó Y, así que me puse a contestar 483903 preguntas de todos mis amigos del fb -algunas debo aceptar divertidísimas, como: ¿Crees que Álvaro Solís todavía duerma con osito de peluche? ¿Crees que Guillermo Garay es feo(a)? ¿Crees que Renato García es narcisista? ¿Crees que Roberto Montes Cervantes tiene sobrepeso? ¿Crees que la Coordinación Nacional de Literatura haya tenido sexo alguna vez por teléfono? ¿Crees que Samuel Espinosa tiene mala higiene?, y cosas por el estilo, algunas bobas, algunas atinadas, que me provocaron la risa floja-. He aquí lo que creen de mí...

3.2.09

'Ce que je suis'

Ya tengo luz en mi estudio. Eso es bueno y malo al mismo tiempo. Bueno porque ya no se me acaba la pila, y Rita no se apaga, no me voy sin despedirme y tengo tiempo para escribir conectada. Lo malo es que me quedo pegada al vicio sin importar el tiempo. Otra cosa buena es que ya puedo bajar música sin interrupciones, ése es uno de los vicios más grandes que con mucho trabajo tendré que quitarme. No sé si alguna vez escucharé tanto tantas cosas, pero es que hay cosas tan maravillosas que uno nunca sabe cuándo las va a querer escuchar... Hoy, en uno de los blogs de los que descargo más música, descubrí a Holden -en lo primero que pensé fue en Holden Caulfield-, una banda francesa que me sonó muuuuy bien. Tienen tres discos y el cuarto está por salir. Aquí un video muy lindo/triste que me encontré....
 

2.2.09

Tratado de Guadalupe-Hidalgo (¿?)

Hace 161 años éramos así. Las circunstancias por las que México terminó 'cediendo' éste pedazote de territorio no han cambiado demasiado. Seguimos a merced de los gringos. Sólo que ahora se disimula más que en aquellos entonces. Nuestros gobernantes siguen siendo unos vendidos. Y qué más se puede decir. Si así somos un desmadre, imagínense qué hubiese pasado si fueramos así de grandes...

1.2.09

Hace casi un mes poseo esta información, pero no la había anunciado porque no estaba segura de que fuera una broma, tenía que escucharlo, hacer muchas preguntas y quedar convencida. Ahora es una realidad, al menos eso parece. Mi amigo gay -que no es gay, pero funge ese papel en mi vida-, nuestro Piel Divina, se casa. Sí. Y con una mujer, una ex-novia de hace 12 años con la que se reencontró en diciembre. Lo contó detalladamente y suena a una bonita historia de amor, como para hacer un cortometraje cómico. Sin embargo, debo confesar que a mí no me convence, así que desde que llegó ayer, me la he pasado cuestionándole un montón de cosas, sobretodo en los puntos prioritarios para él. Me ha recriminado que en algunos aspectos lo he hecho dudar, de eso se trataba, jo. De cualquier forma lo hará, según él. Ya hasta está pensando en que la boda podría ser en Cuévano, como una especie de reencuentro con todos los amigos de esos rumbos. Incluso piensa en la hija que va a tener y me ha nombrado la madrina. Tiene muchos planes. Se ve bien. Da gusto verlo así, en verdad. Lo único predecible -y que ya ha comenzado a suceder- es que se siente como tocado por Zeus y habla de las relaciones de los demás con autoridad, me echa en cara mis no-relaciones y se la pasa diciéndome lo que él cree que necesito, de por sí ya lo hacía antes, pero ahora es peor porque saca frases como: ahora que yo tengo una estabilidad emocional considero que deberías de tener algo en serio, algo como Cristina y yo, dejar esos amores imposibles porque blablablablá. Eso es horrible, no saben lo que es oírlo decir todas esas cosas; bueno, los que lo conocen ya saben cómo es. Ya no es musulmán, ni new age, tampoco ha entrado a ninguna secta. No trae ninguna onda extraña en estos momentos. Se casará por la iglesia por obligación política. Dice que si alguien, de Guanajuato, ve a su exnovia por favor le avise. Sigue siendo activista y pensando en la tesis que hará cuando un buen día de estos termine la carrera. Puedo asegurar que en muchos aspectos no cambiará nunca. Lo que sí es seguro es que he perdido a mi amigo gay para siempre, ya no arreglará mis tendederos, ni comeremos hasta reventar mientras vemos los simpson, tampoco zurcirá mis jergas ni me hará dobladillos, no volveremos a ir de compras inúltiles a las importaciones, ni me ayudará a elegir una bolsa coqueta, ni me pintará las uñas, ni tantas cosas ociosas... No habrá más maestra Chayito, ni fiestas electrochenteras...  Tan triste, pero qué hacer, ya sé que casi nada es para siempre...