18.1.09

Dormí mal. Desperté temprano. Me tomé el tiempo suficiente para sentirme más o menos presentable. Pasé por un expresso doble de mercurio negro. Lo tomaba en la calle mientras llovía y respiraba el delicioso ambiente gris. Antes de llegar al metro me encontré tirado un billete de veinte pesos. Nunca me pasa eso, nunca encuentro más de 10 centavos. Tomé el billete y me sentí con buena suerte, especulé pensando que tal vez eso era un indicio de que todo resultaría maravillosamente. Afuera de la catedral, de la nada, un señor me preguntó si era judía, le dije que no haciendo un gesto entre risueño y extraño. Llegué antes de la media hora que tenía contemplado estar ahí, así que para no desesperarme seguí caminando hasta el, alguna vez perdido, FONCA, luego me asomé al Colegio Nacional, y finalmente a una capilla que nunca había visto y que me pareció barrocamente hermosa, ahí estaba la Virgen del Pilar o algún nombre así, pero lo que más me llamó la atención fue lo encomillado después del nombre "La esperanza". Me sonreí y divagué sobre la cantidad de [supuestas] señales que podríamos encontrar todo el tiempo por todas partes si estuviésemos siempre con los ojos bien abiertos. En las puertas del edificio había gente esperando, no dejaban pasar a nadie más que no estuviera en la lista, así que los acompañantes se quedaban afuera haciendo bola. Entré y en vez de tomar el elevador como me lo habían recomendado tomé las escaleras. Llegué sintiéndome fuera de lugar, todos estaban de jeans, me lamentaba por no haber llevado mis tenis mugrosos favoritos. Luego los de jeans fueron los que se incomodaron. Todos tenía diccionarios, hojas, se decían cosas a ellos mismos en voz alta, se comían las uñas y daban vueltas. Yo sólo escuchaba y cantaba mentalmente: La samba, la samba des jours avec toi, la samba des jours avec toi, la samba de mon coeur qui bat. Parecía sobria aunque por dentro pensaba en las 38320932 cosas que podría responder ante tal o cual pregunta. De esas cosas sólo preguntaron un par. No hablé de Carla Bruni. Tampoco pude decir el chiste que tenía preparado por si las cosas se ponían tensas. En realidad no pude decir muchas cosas porque aquellos que yo pensaba iban a ser los quince minutos más largos de mi vida en realidad fueron ocho y ni tan largos. Creo que me fue bien. Mentí a medias sobre lo que quiero hacer en la vida, a medias porque antes tenía muy claro que eso era lo que quería y lo sostuve por mucho tiempo, así que es lo más válido ahora por no tener una mejor respuesta. Me equivoqué porque se me olvidó depuis, salí con otra cosa que al final igual y logré conectar un poco, supongo que me reinvidiqué un poco al decir de otra forma que la France est le nombril du monde. Miré a todos a los ojos, saludé a los groseros que me ignoraron y no hubo necesidad ni de tutearlos ni de hablarles de usted. Así que nada, creo que me fue bien simplemente porque yo me sentí bien en ese momento. Ahora conservo la misma sensación, aunque debo confesar que por momentos he repetido mis propias respuestas y las he reformulado de una forma que suenan mejor. Da igual, mi  consuelo si no pasa nada será que yo me sentí bien, que mencioné a Alfonso Reyes y se emocionaron, que dije poesía en francés y me sonrieron... Me pregunto si a todos les preguntaron qué libro estaban leyendo o fue simple curiosidad del único miembro del comité que estaba enterado de mi vida e historia porque demostró ampliamente que había leído mi expediente... Este post estaba lleno de más euforia caótica y montón de divagaciones, pero como no lo escribí en ese momento y en su lugar me fui a tomar café con quelqu'un, éste logro neutralizar[me], quizás fue mejor así porque se la pasó diciéndome que no hablara tan rápido porque no se me entendía nada [y en ese momento yo pensaba un montón de acciones y palabras melifluas], así que no sé qué habría resultado si hubiese intentado escribir en ese momento el reporte de todo y las palabras exactas que pronunciamos cada uno de los presentes. Qué será, será...

3 comentarios:

samuel dijo...

A pesar de todo
yo pienso que el nombrille du monde es el DF

Cuántos inquisidores?
cuántos nacionales y cuantos franchutes?

habrá que hablar en vivo
tal vez mezcales con mi hermano de fe
que no te quiere

G Velázquez dijo...

sí claro
yo también lo creo indiscutiblemente, nomás que no les podía decir eso =P

eran tres, uno de ellos era como flotante, luego se cambió al otro comité y llegó una vieja que creo era mi maestra de sociología en la prepa y por la cual terminé desencantándome de dicha materia y eligiendo la lingüística en vez de la sociología, realmente la odiaba en silencio, estoy casi segura de que era ella, pero no quise mencionarlo... una franchute, que si no hubiese sido por el acento jamás hubiera dicho que era francesa, bastante regordeta y equis, no sé, prejuicios...

mezcal no
el otro día bebí mi dosis del año de mezcal
mejor café

tu hermano de fe!! pinche mono, nomás por él ya no he ido a profética en las tardes

me voy el miércoles, a ver si alcanzamos a vernos antes


saaaludotes

LSz. dijo...

Qué será, será. Jo