pasado mañana es ayer...

Ahora resulta que les preocupa la salud de la gente, que no se droguen, que no consuman cosas que les hace daño, PERO si las consumen deberán estar respaldados por un médico. Una incongruencia más a la lista de vicisitudes mexicanas. Anoche salí corriendo a la farmacia para comprar mis pastillas para la migraña, no era insoportable pero se sentía como si fuera a empeorar si no hacía algo. Junto a un Jaime Camil sospechosamente feliz me dijeron que sí tenían pero iban a necesitar mi receta, cuál receta, tengo años comprándola sin nada y si tenía una receta desconozco su paradero. Se negó rotundamente sin más argumentos que el mismo que repitió 45 veces. Fui a otra, tardó media hora en intentar encontrarla, de esos minutos yo le explicaba la diferencia entre la “y” –léase igriega- y la “i” –ilatina-, cuando se metió a buscarla presencié la exhaustiva elección de un desodorante por la que atravesaba un gringuito de muy buen ver, cada vez que cambiaba de opinión movía la nariz y la boca como si algo oliera mal, al saberse observado me sonrió y dijo: i don’t like to stink, sólo asentí dándole toda la razón. Cuando la señorita regresó me dio la misma cantaleta de la receta. En la tercera pasó lo mismo, pero ahí me trataron con mayor ‘autoridad’ y me vieron de arriba abajo como si les estuviera pidiendo thinner para inhalarlo, y como ya estaba molesta, hice un mini pancho de señora que me contestó una señora con pelos de espantapájaros, cerré con algo que para mí fue un sarcasmo y ella no entendió. Llegué a prepararme un expreso en mi italiana convencida que las bondades de la cafeína me beneficiarían ahora que el dolor había aumentado en todo mi trajín. Ayudó. Luego me quejé amargamente con M y recibí una de las peores respuestas que me han llegado del otro lado del mundo. Dijo que estaba bien que no me vendieran ácido acetilsalicílico con cafeína y Tartrato de ergotamina, que me lo único que tenía que hacer era relajarme, no estar nerviosa, no pensar en el jueves, no estresarme –nótese que me lo dijo un tipo que sufre de insomnio crónico y suele dormir a lo mucho 4 horas-. Después me sacó un choro de la filosofía china que yo pude haber rematado con algunas cosas que le sé y hubiesen sido fulminantes, sólo le cambié de tema. Si consigo una receta compraré 3 cajas para no volver a padecer lo mismo, y ya se que con eso sueno como una farmacodependiente pero es lo único que casi siempre me quita la migraña. Al poco rato llegó R, quien pasaba por ahí, a saludar, le conté todo lo que me había pasado y sabiamente dijo: “eres muy joven para relajarte, es completamente natural que sufras los estragos del estrés, no es justo que te pidan relajarte, eres joven es normal…” (R me tendrá que corregir porque a pesar de que fue una gran frase que repetí ya la olvidé) Eso es justo lo que creo, es una de las leyes del álgebra de la vida moderna: sin estrés no hay vida. 

Comentarios

LSz. dijo…
Podemos hacer que riki contribuya con una recetita. Jo.
El mundo está en manos de clérigos. En Uruguay después de las 24 no te venden alcohol en las estaciones de servicio. Podés comprar alucinógenos y éxtasis llamando por tel, pero en la farmacia te piden receta para el Canestén. La civilización es el reino del miedo.

Tengo que verificar escribiendo la palabra "foofen". Es el único momento Dada de mi día.
G Velázquez dijo…
L:
sí sí, me gusta la idea a pesar de que estaré más endeudada con riki cuando lo vea =)

fdg:
¿qué hacen en las fiestas si no venden alcohol después de las 12?
saludotes

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