La otra noche un jet lagged -¿existe la palabra?- me mandó un mensaje en la madrugada, preguntando qué estaba haciendo. Yo estaba picadísima leyendo y luego de pensar 35 segundos las posibles respuestas, terminé contestando lo más simple del mundo y colocando una interrogación al final, quizá quería establecer una suerte de conversación, pero pasó mucho tiempo y nunca me contestó de regreso. Yo seguí en el mundo de Gill, Stuart y Oliver, pero cuando hacía alguna pausa me preguntaba qué pasaba con el mensaje que respondería a mi pregunta, nunca llegó. Así que asumí que tal vez la respuesta era automática, el jet lagged había conseguido dormir y por eso ya no había contestado,  o no le había llegado mi mensaje, o quizás se iba a escapar y luego no pudo, o igual y me iba a invitar a una fiesta que al final no se hizo, o simplemente quería saber qué estaba haciendo a esas horas, o mandó muchos mensajes iguales y le contestó sólo al primero que le respondió y no pensó 35 segundos una respuesta... No insistí y sólo me quedé con la duda un rato, luego me dormí. En la mañana la única duda que me quedaba era el porqué siempre estamos esperando una respuesta, todo el tiempo, cuando enviamos un mensaje, ponemos un comentario en un blog, escribimos un mail, dejamos un mensaje en una contestadora, lanzamos una pregunta en voz alta, o le escribimos a un quelqu'un ¿por qué tenemos esa terrible y/o desesperada necesidad de un acuse de recibo?

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