12.11.08

Lo hice. Acabo de salir de las oficinas que estaban llenas de gente como yo, que les encanta dejarlo todo a última hora. Ya saben, me encanta presionarme y parece que las cosas me salen mejor así, por lo menos me entretengo. El problema, tal y como lo descubrió ayer S, radica en que en vez de hacerlo a última hora y ya como es mi placer, también le doy vueltas mil horas antes y entonces por eso me da insomnio, me angustio y me pongo neuras. A ver qué pasa. Para hacerlo más emocionante, ayer, justo cuando estaba con la mano suelta y mis ideas fluían, me puse a hablar por teléfono con mi santo confesor durante una hora, jo, no fue suficiente todo el chisme de la tarde, yo necesitaba hablar más con alguien... Terminé como a las tres de la mañana casi todo, dejé pendiente la escritura de dos cuartillas y la versión en limpio del curso de mi vida personal y profesional. Intenté levantarme tan temprano como me lo había propuesto, pero el primer despertador lo apagué inconscientemente y me quedé dormida hasta que sonó el del baño, el refuerzo que nunca falla; me hice un expreso triple para más o menos funcionar, ordenar lo que tenía que llevarme en mi maletín, darme cuenta de que ayer se me había olvidado ir a la lavandería por la ropa que había dejado encargada como súperurgente, jo, me bañé con toda la calma del mundo y tomé otro café minutos antes de salir de casa. Todavía no estaba nada concreto pero yo ya me sentía bien, así que calmada viajé con el mejor soundtrack en shuffle para caminos emocionantes. Iba encima de una nube y parecía que nada podría bajarme de ella, pero sucedió, al entrar al metro de la TAPO casi aplasto a Margarito, eso me bajó de mi nube, hasta salté cuando vi que estaba ahí abajo viéndome hostil, me sorprendió, se me salió un aaay que sonó más fuerte de lo normal porque traía los audífonos... Llegué al centro y me puse a tomar café mientras me inventaba frases domingueras para llenar dos cuartillas, no quedó mal, pero tampoco me importó mucho ya a esas alturas. Gasté una fortuna en copias, eso también forma parte de la adrenalina de la última hora, me metí a otro café para ordenar hojitas y hojotas, para hacerlo más emocionante, pues me tomé otro expreso, y luego, llegué corriendo a la sep, donde el policía se acordó de mí -pues había ido hace poco por los trámites de mi hermano mayor-, cordial y tan sonriente me dijo que qué milagro, que qué bueno que los visitaba, que qué prisa parecía que traía siempre, que con calma que todavía tenía tiempo, que era en la puerta 107, yo no sé si realmente se acordó o eso le dice a todos los que lo saludan bien... Llené papelitos y ya está, me dieron una fecha tentativa para enterarme si paso el primer filtro, había un titipuchal de sobres, montañas de ellos, muy pocos tan bonitos como los míos -porque eran amarillo oscuro-, eso sí. Gracias totales a todos los involucrados en este merequetengue, a los que me acompañaron, dieron ideas, escucharon, estuvieron presentes y aguantaron mis nerviositos y estrés -y yo que decía que no le iba a contar a casi nadie-. Ya no floto, sólo tiemblo un poco y pienso que lo que va a pasar después no importa tanto, porque el simple hecho de no haberme autoboicoteado simboliza que camino rápidamente hacia la salida del limbo... A ver qué pasa, ya quiero que sea mañana para ver a Goran...

4 comentarios:

Sonic Reducer dijo...

Necesitas algo sólido en el estómago: mastica unas semillas de café. ¡Felicitaciones por salir indemne de la maraña burocrática! Y ahora a olvidar un poco todo eso y dale presencia aotros asuntos, que vivir con expectativa es desgastante.

G Velázquez dijo...

sí, sí, ya trabajo en los asuntos presentes que tengo atrasados, si no mi jefe me va a regañar =S

| n | dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
| n | dijo...

a lo mejor ya la conoces: http://www.youtube.com/watch?v=c6MRYLWJb1o
está enfadosamente buena... saludos!