Indiscutiblemente Petrović es la onda...

Cuando llegamos al Museo Carrillo Gil yo no veía la entrada, así que medio rodeamos y vimos que debíamos entrar por una rampita, junto a una jardinera vi a un hombre altísimo fumando y hablando bajito con una mujer, ese es Goran, pensé. La presentación comenzó tarde no sé porqué, en realidad yo no vi el reloj me di cuenta porque el primero que habló se disculpó, lo único que pensaba era que habíamos llegado justo a tiempo para tener un buen lugar, no el mejor lugar -pues ya saben no faltaron los que llevaron 6 chamarras para 'apartar' lugares, esas fueron las señoras copetudas que nunca faltan a la presentación de un libro y/o a los talleres literarios, señoras copetudas no se ofendan- pero se veía bien y las fotos podrían salir más o menos bien. Goran Petrović era el mismo que fumaba afuera, se veía nervioso, observaba todo y a todos. Luego de una breve introducción y contextualización de cómo había llegado este autor a Sexto Piso y blá, Sophie Alexander Katz comenzó con una lectura 'dramatizada' de un fragmento de cuento y después José Gordon guió la conversación que tuvo como intermediara a la traductora Dubravka Sužnjević, y así se fueron intercalando lecturas mientras platicaban de sus libros, de literatura, de música, y demás... Muchas sospechas que tenía al haberlo leído se confirmaron con todo lo que dijo, por ejemplo, que es un seguidor fiel de Cortázar... Siento que estas letras que pretenden ser una crónica se limitan porque me gusta más contarlo en vivo y con detalles. Total, que fue una charla riquísima, en la que Petrović se mostró tal y como es: sencillo, natural, encantador y simplemente genial. Nada de poses, nada de mafias, nada de mencionar mil nombres para hacerse el 'importante', nada de presunciones, puro amor y placer por la literatura. Terminé amándolo más. En la sesión de preguntas del público se llevó las palmas una mujer que preguntó qué libro iba a leer esa noche, para ver si lo podía encontrar -eso se entiende si se ha leído La mano de la buena fortuna-, él sólo se puso rojo y no supo qué contestar, no dijo nada, todos reímos; la declaración más emotiva de la noche fue cuando un señor le dijo que los detalles en el Atlas descrito por el cielo le habían salvado la vida, todos callamos, excepto algunas señoras copetudas que dijeron aaaaaaay mi vido, el serbio tampoco supo qué decir, sólo le regresó una mirada a su fan, ahí se han de haber dicho tantas cosas... Paciente y atento firmó todos los libros que le pedían, yo me formé hasta que la fila se fue haciendo más corta, mientras platicaba con M, la mamá de Melibea, de esto y lo otro, estaba muy emocionada... Cabe decir que dos horas antes me enteré de que estará en Puebla el martes, el colmo, jo, pensé dos segundos en Béla Fleck y Víctor Wooten, después me convencí de que por algo había sido así , valió la pena, no cambiaría esa noche por nada, ya lo iré a escuchar, otra vez, desde la primera fila... Después subo algún video que tomé. Debo confesar que no dejé de pensar en quelqu'un y en que me hubiese gustado que presenciara todo eso, por él leí a Petrović -y a Pavić, y a tantos más- y me pregunté en qué libro estaría... No sé qué más puedo decir, me acuerdo y sonrío, lo platico y me emociono aunque a los otros no les provoque nada, escucharlo y encontrar una especie de espejo me ha revitalizado.
Aquí Dubravka Sužnjević y Goran Petrović riéndose de mí. Todo fue porque le dije a ella que me había enterado que estarían en Puebla, que yo había ido, casi casi, exclusivamente al DF a verlo y blá, luego ella se lo contó a él y él le dijo algo que después ella tradujo como: pues para qué firmarlos ahora, por qué no lo dejamos para Puebla...
He aquí uno de los momentos más mágicos de la noche, nunca se me olvidará la expresión en su rostro, es el instante preciso en el que, después de que me firmó los libros, lo miré directamente a los ojos y le dije en serbio -lo supe gracias a M, porque cuando estábamos en la fila pasaba la traductora y le preguntó, yo me negué a hacerlo porque ya saben, en esos casos me sale lo ranchera-, algo que se traduce como: eres la onda/lo máximo.
Aquí la prueba de que es muuuy alto -y eso que la edité para no verme taaan liliputiense-
Y aquí la prueba irrefutable de que además de ser un enormísimo escritor -en todos los sentidos- tiene bonita letra. Mi nombre se ve lindo en serbio, no? -no sé porqué blogger la volteó-

Comentarios

samuel dijo…
Es un monstruo de bonita letra
enorme

a ver si me inicias en él
para variar
jo

diler de lecturas contemporáneas
G Velázquez dijo…
¡¡¡pues vamos a su presentación el martes!!!
Sonic Reducer dijo…
Felicitaciones, G! Ayer en Gandhi le eché el ojo a dos libros suyos, mas tantos nombres y apellidos impronunciables me enfriaron el ánimo (¿cómo vencer al síndrome de la novela rusa que me atacó de nuevo?). Nos debes la crónica desde Puebla.
Un abrazo.
Sonic Reducer dijo…
Tengo en mis manos el número más reciente de SP Revistad e Libros y viene cuento de Petrovic (Bajo el techo que se está descarapelando). Te juro que intentè acercarme sin prejuicios, pero ve todos los nombres propios que aparecen en la primera página: Jutjeska, Jugoslavija, Simonovic, Avramovic (después llamado El Hombre Babushka)... ah, y San Pedro. Terror, terror...
G Velázquez dijo…
aay sonic, pues a ver cómo le hago, pero vas a ver que te va a gustar Petrovic =P

saludotes!!

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