La scaphandre et le papillon

Siempre me he sentido irresistiblemente atraída por la cuestión de las perspectivas, me gusta la idea de que de un asunto se pueda hacer un caleidoscopio de visiones, es un alivio pensar que las cosas se pueden percibir desde distintos puntos de vista, también me niego a creer que algo es de una forma y nada más, creo que la comprensión de muchas cosas depende del enfoque... Todo esto para contar que anoche me quedé encantada con la perspectiva que se presenta en La scaphandre et le papillon -literal (así debieron traducirla): La escafandra y la mariposa, en México: El llanto de la mariposa- de Julian Schnabel -Antes que anochezca-, basada en la autobiografía homónima de Jean-Dominique Bauby, editor de la revista Elle, quien después de un infarto, sufre una parálisis de pies a cabeza y la única forma de comunicación con el mundo es su ojo izquierdo, escucha, piensa, percibe lo que sucede, imagina y recuerda, pero no puede moverse ni hablar, está encerrado en su propio cuerpo; la historia comienza contándose desde el punto de vista de Jean-Do -Mathieu Amalri- dándole una fuerza dramática en la que se crea una empatía casi instantánea con el personaje, la fotografía es sensacional, la acertada banda sonora estuvo a cargo de Paul Cantelon -Everything is Illuminated-. Se van intercalando los momentos en los que está en el hospital y sus recuerdos, equilibrando el pasado-presente, el amor-dolor, lo real-onírico, el resultado es una gran película que no exagera el drama, ni retrata víctimas, ni conlleva a una conmiseración patética, menos parece película con moraleja para superación personal, simplemente cuenta una entrañable y dura historia que irradia un dejo de vitalidad y humanismo... Imprescindible...

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