Anoche en un insmonio inefable donde sonaban los Pixies, pensé en que hemos estado juntos en mis tres ciudades, así que no es raro que por momentos te vea en todas partes. Hay más horas en una que en las otras dos, en ésa en la que he aprendido a caminar contigo, que de cierta forma he conocido mejor por ti, que me fascina porque somos un par de anónimos en ella, pensar en ella es igual a café obligado, a momentos intemporales que se acaban en senderos que se bifurcan, en mundos paralelos. Sólo falta una por visitar, la última vez que nos despedimos en la terminal de autobuses pensé en decirte que te invitaba a Cuévano, la ciudad en la que no había empezado todo y que me es tan entrañable, aunque sé que no te gusta tanto y tal, estoy convencida de que es porque no la has visto como se debe. Deberíamos ir.

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