Respecto a la feria de remate de libros puedo decir poco. El viernes fui detenidamente, estuve como dos horas y media, compensando que el jueves sólo había estado rápido. Salí con varios ejemplares que me agradó sumar a mi librero, prácticamente me acabé el poco dinero que traía, porque además compré para otras personas, no demasiado. Sin embargo, debo confesar que lo que me pareció más barato fue el chantaje emocional publicitario y mercadológico. Había 493804938403804830 libros novísimos, que claro que no habían pasado por saldos, que claro que no estaban en remate, que claro que no iban a ser triturados. Por buena fuente me enteré de que cierta editorial, que ofrecía todos sus libros en 50 pesos, pidió autorización a jóvenes autores para vender sus libros de narrativa, para de cierta forma promocionarlos o vender aunque fuera algo, o yo qué sé. No obstante, encontré cosas buenas y baratas, realmente baratas, que realmente habían estado abandonadas por mucho tiempo. Tal vez mi hit fue un ejemplar de Experimentos con la verdad, en su edición no compacta, pensé que seguro en cualquier librería costaba fácil 250, así que no lo pensé mucho, también iba a llevarme Morfina de Bulgakov, pero estaba muy jodido por fuera - aunque leíble por dentro- y por más que intenté que bajaran el precio por su lamentable condición, lo sostuvieron en 90, entonces me quedé sólo con Paul Auster. También me encontré con el último ejemplar de la poesía completa de Pavese y eso me fascinó. El momento en el que más me emocioné fue cuadno estaba en Random House Mondadori, ahí hasta pensé en pedir prestado y luego pagarlo con parte de mi ahorro -al cual no tengo acceso precisamente para prevenir momentos como esos-, pero después me contuve y después me di cuenta de que eso fue lo mejor. Ya tengo demasiados libros en la torre 'por leer' , la haré más corta para seguir comprando, jo. Seguramente el viernes estuvo lleno, el sábado peor y el domingo ni imaginarlo. Yo no volví a ir, además de ser pobre, todo se me iba a complicar. Y nada, no me gustó del todo que jugaran así con la idea de libros triturados, seguro algunos sí eran honestos -como cal y arena, flacso, random house, uam, colofón, booket-, los demás sólo se aprovecharon e improvisaron -alfaguara, fce, planeta, diana, etc.-. Creo que las Ferias de libros deberían de ser un poco así, con precios accesibles y llenas de gente, y claro también con títulos que no se encuentran tan fácilmente...

Comentarios

el imaginario intermitente dijo…
Es una lástima que no nos encontráramos entre los montones de libros. Ya será para la otra. Y la verdad, como tú dices, no fue para tanto. De lo más destacable: Informe de Brodie (edición EMECE viejita de bolsillo), Donde habita el cangrejo (primera edición en el Ala del Tigre) y Habla Scardanelli (primera edición en el Equilibrista).
Espero aparecerme más seguido, no prometo nada.
A ver cuando nos vamos al Hallazgo.
G Velázquez dijo…
Sí. En el Equilibrista había muchas cosas que valían la pena, olvidé mencionarlo en el post. Yo ya no me compré nada de Hernández porque todo lo tengo en mi Poesía Reunida que encontramos una vez en el Hallazgo, recuerdas?

Tal vez en el verano pueda escaparme para irnos a encontrar algo y caminar y tomar café y a ver qué más...

Gracias por pasar y aparecer...

beijos

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