PUNTUALIZACIONES PARA EL DEBATE CRÍTICA

Me llegó este texto en un correo. Lo comparto.

En estos días pusimos sobre la mesa el debate respecto al buen funcionamiento de la revista Crítica. Expusimos nuestras opiniones y encontramos eco en las distintas respuestas.

Es necesario ahora puntualizar algunas cuestiones esenciales para continuar la discusión y no perder tiempo y esfuerzo en cuestiones tangenciales.

Problema fundamental

Existe un divorcio entre Crítica, la revista cultural de la BUAP, y la comunidad artística de la institución. Esta fractura reside en que la dirección actual no conoce la efervescencia creativa de la universidad, no conoce a los artistas que están produciendo, no conoce a los ensayistas que crean conocimiento. En esta ignorancia radica una de las grandes fallas del equipo de dirección. Pedían nombres! No los conocían! Aportamos ya distintos nombres de profesores y alumnos que, por su calidad, perfectamente pueden honrar las páginas de Crítica. Intelectuales que publican en otros sitios pero que no lo hacen en la revista de su casa de estudios. Se trata indudablemente de una ironía. Y no podemos olvidar que ésta genera el efecto del absurdo.

Motivos del problema: Más allá del evidente desconocimiento del medio cultural universitario, debe decirse, con honestidad y de manera frontal, que Julio Eutiquio Sarabia es el responsable de esta escisión entre revista y comunidad. Hay muchos ejemplos que dan cuenta de la labor de bloqueo que ha ejercido desde la subdirección. Sus simpatías y sus animadversiones son el único criterio de inclusión en la revista. Él es responsable directo de la crisis. Si Sarabia tuviera, ya no digamos vergüenza sino dignidad, no tendría problemas en reconocer esto. No se trata de política, se trata de honestidad.

Propuestas para salvar la crisis

Crítica vive una crisis. Eso no se duda. Pero ¿de qué modo puede solucionarse este impasse? Sencillo. Proponemos tres puntos que habrán de mejorar el funcionamiento de la revista.

a) La creación de un Consejo Editorial. Tres intelectuales, integrantes de la comunidad universitaria, con la capacidad de proponer textos de profesores y alumnos de la institución.

b) Promover que la revista cuente al menos con un 30% de participación de universitarios. A una revista de corte académico, a iniciativa de Conacyt, se le recomienda este porcentaje. ¿No sería sano adoptar estos lineamientos? Más aún ¿no sería justo? En términos reales, se trataría de la inclusión, en cada número, de tres universitarios: dos profesores y un alumno, tres profesores, tres alumnos, en fin, la combinación es lo de menos. Lo verdaderamente trascendente es abrir el espacio de participación. ¿Es excesivo solicitar, exigir tres espacios por número para quienes construyen conocimiento en la BUAP, para quienes asimilan tales contenidos y son el producto del quehacer de nuestra institución? ¿Es una desproporción? ¿Es injusto de mi parte plantear el asunto?

Y es cierto, los directores de una revista no tienen el deber de ser democráticos. Por el contrario, imponen su canon, su visión de las cosas. De acuerdo. Sería válido este razonamiento siempre y cuando la dirección de una revista arriesgue e invierta sus propios recursos, JAMÁS cuando los obtiene de una institución como la universidad pública. En ese caso, deben socializarse las oportunidades de acuerdo a los patrones de calidad, a criterios meramente estéticos.

Alí Calderón

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