Penélope dixit

[En domingo lluviosos como éste, me siento cada vez más Penélope...]

[…] Te siento, Ulises te siento, donde acaban mis sentidos empieza el mar que nos separa, se inicia el viaje del deseo que te acerca, el vuelo de mil aves que se adentran como islas en las aguas pisando suavemente en la distancia, y entonces todo es puente, la viña que madura en las colinas, el reclamo de la tórtola, la soledad del pastor, la desnudez del árbol, el aroma del pan, las rondas infantiles, y toda la luz es tu presencia en mí… Lávame, lávame con tus manos la tristeza del cuerpo y la tristeza del rostro, polvillo de orfandad que se acumula en este largo mirar vagabundo que te busca, y al atardecer, cansado, se duerme en algún paraje extraño, regazo solitario donde no están tus brazos que lo abriguen y, poco a poco, de esperanza en abatimiento y de abatimiento en esperanza, se va quebrando y estalla… Enmudece la voz a fuerza de humillarse ruego, el anhelo se sonroja… El tiempo del amor se transforma con el tiempo en sacrilegio y exige su reparación, y yo no estaba preparada, lo confieso, no imaginé que pudiera exigir tanto a cambio y tan sin prisa, que procediera tan metódica su justicia: así te di, así te tomo. […] Hablar, sí, necesito hablar contigo Ulises, saber si invento o fue verdad, si queda en tu alma torbellino semejante, si padecen tus horas iguales despojos, si flota en algún repliegue de tu memoria una como barquilla fantasmal que te empuja y te lleva suave hacia la esperanza del reencuentro… Hablar para decir quizá que lo irreal es esta espera, que lo que dentro se hiela no son esas semillas que aún querrían germinar, y que lo que afuera se extiende no es el Océano irremediable, y tiemblo, tiemblo por esas palabras no dichas, por el endurecimiento de su flujo de plata, por la perseverancia con que la reda de Némesis va comiendo los brotes indefensos, tiemblo por nuestra propia fidelidad a la eficacia de un diálogo que se nutre de ausencias, porque, ¿en qué oídos vas desgranando nuestros cantos nupciales cada día más lejanos?... ¿qué labios retienen hoy la relación de tus combates, las victorias de una búsqueda que untos fraguamos? Olvidaba que eres parco, Ulises, que difícilmente se expresa tu sentir […]
Sed de mar, Esther Seligson

Comentarios

el lector dijo…
Gran libro, gran escritora, gran cita. También me hace recordar una oficina de Hacienda y una bella caminata, cosas por demás contrastantes.
Te regalo esta cita para que sepas donde estoy:"Para que la persona se despierte es suficiente que escriba una palabra cualquiera y estará de inmediato completamente lúcida, porque el acto de escribir es de por sí un trabajo sobrenatural, divino y no humano" Cohen, Samuel,del D.J.
G Velázquez dijo…
Desde hace días tejo y tejo recuerdos de ese tipo, más que de costumbre, no los escribo porque no terminaría... Libro amarillo, creo que me costará trabajo alcanzarte porque voy atrasada, me encantará buscarte en uno de mis personajes consentidos -¿te dije que Cohen lo era?-, ojalá te encuentre colgado en alguna letra, quiero que me platiques...

Saludotes afectuosotes

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