Toda la tarde mi cabeza fue un merequetengue, qué tengo que llevar, qué no se me debe de olvidar, a qué hora me tengo que levantar, qué ropa será la adecuada, hora máxima en la que debería estar en el Boulevard a ver si milagrosamente pasaba un camión a la CAPU, si no, separar dinero para el taxi, no olvidar quemar el disco, llevar la cajita metálica, revisar la última versión del texto por enviar, consultar el clima por internet, pensar en los minutos exactos para llegar a la hora acordada, qué lectura llevar, qué pluma, qué libreta, cargar a Zuckerman, terminar de leer y escribir las notas, cargar las pilas, lavar los trastes, poner dos despertadores, tener cambio, dormir no después de las 10, y demás... en dos segundos, en dos líneas, se cambió el plan madrugador, sólo pude pensar ¡buuh! y luego, inevitablemente, agüitarme un poco, debo poner en letras más grandes mi nota mental no. 3540954: No emocionarse demasiado antes de tiempo. De cualquier forma, seguro mañana será un día más que memorable.

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